La revolución maderista

En otro lugar de este número damos una reseña del movimiento maderista en México. Parece que con el arresto de muchas personas complicadas o sospechosas de estar complicadas en el movimiento de Madero, éste ha fracasado. Sin embargo, bueno es que los liberales estemos pendientes de los acontecimientos para que, si vuelve el maderismo a perturbar el orden, nos aprovechemos de las circunstancias especiales en que esos movimientos ponen al país, para entrar a la lucha por los principios del Partido Liberal.

Esto no quiere decir que la actividad revolucionaria del Partido Liberal dependa de la lucha maderista. La  Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano trabaja con ahínco en la preparación de un formidable movimiento contra el despotismo y la explotación capitalista. Haciendo estos trabajos preparatorios la sorprendió el movimiento maderista. El Partido Liberal no estaba listo para la campaña y solamente recomendamos que todos aquellos que estuvieran listos, tomasen parte en el movimiento de insurrección, no como maderistas sino como liberales; no para elevar a Madero ni a ningún otro a la Presidencia de la República, sino para variar el curso del movimiento que se estaba haciendo con el exclusivo objeto de elevar a la Presidencia a Francisco I. Madero, en otro sentido, en el de las reivindicaciones populares.

Desgraciadamente abortó el movimiento maderista. Digo desgraciadamente, porque de haberse sostenido la lucha por unas semanas, el Partido Liberal habría podido organizar rápidamente sus fuerzas y presentarse en el campo de la acción con el objeto de luchar por la supremacía de sus principios salvadores. Es, pues, de lamentarse que no haya sido de duración la agitación del maderismo.

Pero no hay que desmayar, compañeros. Alistémonos lo más aprisa que podamos. Estemos siempre listos para aprovechar cualquiera otra buena circunstancia, y, si tenemos tiempo para completar nuestra organización revolucionaria, será todavía mejor.

Vencido el maderismo, no por eso hay que creer que está muerto. El maderismo, indudablemente, va a reorganizar sus fuerzas, va a prepararse mejor para la lucha armada contando con la experiencia que adquirió esta vez. El maderismo, tal vez, declarará públicamente que desiste de su propósito de hacer un movimiento de insurrección; pero eso lo dirá como una medida política. ¿No estuvo repitiendo Madero hasta el fastidio que no quería derramar la sangre del pueblo y que su partido era pacifista?

En vista de esto, compañeros, bueno es que estemos preparados. Un segundo movimiento insurreccional del maderismo no es imposible y sería lastimoso que entonces, como esta vez, nos cogiese de sorpresa, sin preparación y sin dinero. Dada la situación actual del país, de un momento a otro puede ocurrir un movimiento.

Vuelvo a repetir que esto no quiere decir que la actividad revolucionaria del Partido Liberal dependa de la lucha maderista. El Partido Liberal, por sí solo, sin contar con millones de pesos a su disposición para armar ejércitos, sin contar con la influencia del clero y de las clases encumbradas de la sociedad sino más bien su odio; el Partido Liberal, por sí solo, ha podido efectuar movimientos insurreccionales y será capaz en un porvenir nada remoto, de remover el país entero, de transformar el orden en toda la nación, de poner en práctica sus principios por medio de la fuerza y de imponer definitivamente la supremacía de los pobres sobre la holgazana burguesía.

El Partido Liberal se reorganiza, y, cuando sea oportuno, se levantará en armas, no para que México tenga un nuevo amo, sino para que la tierra sea propiedad de todos, el trabajo no sea una tarea de esclavos o de presidiarios y la niñez del proletariado se instruya. El Partido Liberal trabaja por el bienestar de las clases pobres de la sociedad mexicana; no impone candidatura ninguna porque esa es cuestión que tiene que arreglar el pueblo. ¿Quiere éste amos? Que los nombre. Lo que el Partido Liberal quiere es que todo hombre y toda mujer sepan que nadie tiene derecho a explotar a otro; que todos, por el solo hecho de venir a la vida, tenemos derecho a tomar lo que necesitamos para la vida, siempre que contribuyamos a la producción; que nadie puede apropiarse la tierra por ser esta un bien natural que todos tienen derecho a aprovechar.

Ya veis, compañeros, que el Partido Liberal trabaja, trabaja con empeño y sus miembros están dispuestos a cualquier sacrificio como lo han demostrado en muchas ocasiones. No hay, pues, que desmayar.

La derrota de Madero engrandecerá al Partido Liberal, porque los que creyeron que iba a triunfar el maderismo sólo porque era un Partido de ricos, volverán sobre sus pasos, meditarán serenamente y llegarán a la conclusión de que no se hace una revolución con millones de pesos sino con millones de hombres conscientes. Además, habrá ahora oportunidad de hacer comprender a las personas que de buena fe se unieron al maderismo que el único Partido de principios es el Liberal y que éste nada tiene de común con el maderismo o con cualquier otro partido burgués.

Sigamos avanzando. Organicémonos los liberales; unamos nuestras fuerzas; contribuyan todos con lo que puedan para los trabajos de la Junta que son de gran trascendencia. La Junta necesita fondos para pagar los gastos de sus Delegados en México, Delegados que recorren el país poniendo de acuerdo a los compañeros para el movimiento de insurrección del Partido Liberal. Esos trabajos de organización han sido efectuados hasta aquí con grandes sacrificios, debiéndose el trabajo ya efectuado más a la abnegación de los compañeros organizadores que a la de elementos pecuniarios con que se ha contado para esos trabajos.

Calculen los compañeros cuánto mejor sería que todos contribuyesen para los gastos de la Junta, con cuánta facilidad y rapidez avanzarían los trabajos secretos del Partido.

No desmayar, pues. Adelante.

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 13, noviembre 26, 1910.