La revolución en marcha

Continuamos informando al público sobre los sucesos que se registran con motivo del levantamiento en contra del despotismo. Como era de desearse, la insurrección no ha sido sofocada en todo el país, y, día a día toma incremento, se ensancha. Casi destruida al principio, cobra ahora nuevo brío según se va viendo que la Dictadura no es aquel poder formidable de que tanto alardean los periódicos asalariados para que el pueblo no intentase siquiera exhalar una queja.

He aquí las últimas noticias recibidas:

Los insurgentes invaden Sinaloa.

            A gran prisa levantan los tiranuelos de Sinaloa cuerpos de llamados voluntarios para impedir que los revolucionarios se apoderen del Estado. Los revolucionarios operan, por lo que dice El Imparcial, que se ve forzado ya a confesar algo de la verdad, —entre los Estados de Durango, Sonora, Sinaloa y Chihuahua.

El uso de las bombas.

            El día 8 de este mes recogió la policía de Veracruz una bomba de dinamita que había sido colocada por los revolucionarios en el domicilio del jefe político, ingeniero Eulalio Vela, quien se ha hecho particularmente odioso por sus arbitrariedades contra las personas que no quieren obedecer el despotismo y por la encarnizada persecución a los revolucionarios.

Se escandaliza El Imparcial.

            Este papelucho se desata en denuestos contra el insurgente Cástulo Herrera, por el hecho de que éste tomó la caballada de la Hacienda del Rosario, en el Distrito de Guerrero, Chihuahua, para utilizarla en la insurrección.

Una nueva víctima.

            El día 9 ingresó a la Penitenciaría de Saltillo el señor Adolfo Huerta Vargas, acusado de rebelión. De ahí será remitido a la Penitenciaría de México donde será recibido por el famoso juez de Distrito Juan Pérez de León que, como se sabe, ha pedido a todos los revolucionarios presos en los Estados para juzgarlos él.

Otra vez escandalizado El Imparcial.

            Una de las guerrillas que operan en la comarca Lagunera, invadió el día 9 el rancho “Zaragoza,” cerca de Jimulco, Coahuila, y tomó cuanto dinero había allí, armas, comestibles y telas de ropa para los insurgentes. El asqueroso papelucho El Imparcial llama con feos nombres a esos compañeros, que no hacen otra cosa que tomar lo que necesitan para sostener y robustecer el movimiento de insurrección contra el despotismo.

Díaz asesinando a las heroínas de Puebla.

            Se encuentran gravemente enfermas en el Hospital General de Puebla, donde están presas, las señoras Carmen Serdán de Alatriste y Filomena del Valle de Serdán, hermana y esposa respectivamente del héroe Aquiles Serdán. La herida que por la espalda recibió la señora Serdán de Alatriste se ha hecho infecciosa, mientras que la señora del Valle de Serdán, por el hecho de encontrarse embarazada y haber sufrido tanto, se encuentra en una situación angustiosa. No obstante esto, el juez de Distrito de Puebla va a diario a molestar a esas dignísimas mujeres, tratando de hacerlas denunciar a los revolucionarios.

Como se recordará, estas señoras y otras más, con un puñado de valientes, sostuvieron una lucha tremenda en una casa de la ciudad de Puebla contra la policía de dicha ciudad y las tropas federales. Díaz se venga ahora, y puede decirse que su objeto al estar molestando diariamente a las moribundas heroínas, no es otro que el de precipitar su muerte, ¿qué puede esperarse de un mentecato que llora?

También Querétaro.

            El día 8 del presente se supo que en Querétaro hay acción revolucionaria, cosa que se apresuraron a desmentir los periódicos pagados por el despotismo, con la misma desfachatez con que niegan que hay movimiento revolucionario en México.

Rumbo a la Sierra.

            Dicen los periódicos gobiernistas que por distintos rumbos de Chihuahua se ven pequeñas partidas de revolucionarios con dirección a la Sierra. Aseguran igualmente que Navarro es el gran militar, y que también por distintas partes van a ser batidos los revolucionarios. Más adelante se verá que no ha valido en el presente caso la pericia militar del tal Navarro, ni el gran numero de tropas que de Sonora y de México se ha enviado a la Sierra por diferentes puntos. Más adelante, el lector paciente, encontrará que todas esas farsas militares salen sobrando, cuando se trata de batir a hombres que se han hecho el propósito de ser libres.

Una derrota convertida en triunfo.

            En la anterior edición de Regeneración[1] deben haber visto nuestros lectores que las tropas del despotismo sufrieron una escandalosa derrota en la batalla de Cerro Prieto; derrota decimos, porque las fuerzas federales no se atrevieron a desalojar de sus posiciones a los revolucionarios que acamparon a corta distancia para esperar el ataque, después de haberse retirado paso a paso de una posición que no ofrecía seguridades. El Imparcial del día 14 dice que los federales siguieron a los revolucionarios y los dispersaron en todas direcciones. Lo cierto es que, como dijimos en el número anterior, Navarro no se atrevió a perseguir a los insurgentes.

La Dictadura premia a los que corren.

            Como es bien sabido, las fuerzas insurgentes derrotaron por completo a las fuerzas federales en el combate de Pedernales. Se recordará que unos cuantos revolucionarios batieron ahí a ciento cincuenta hombres del despotismo[2]. Los que no fueron muertos en el combate, entregaron las armas a los revolucionarios quienes usando de la hidalguía que los caracteriza, los dejaron en libertad. Muchos de esos pobres esclavos marcharon ya sin armas a presentarse a su cuartel, en Chihuahua, y ahora sale la Dictadura con que los ha gratificado en metálico, y a los oficiales que hicieron lo mismo los ha ascendido a un grado  inmediato, en pago de sus importantes servicios y de haber efectuado una honrosa retirada. Qué vergüenza, qué vergüenza; y qué falta de pundonor. Eso era lo que le faltaba a Díaz; premiar a los que corren dejando armas a los contrarios.

El día 12 fueron arrestados a inmediaciones de Tlaxcala los señores Mariano Pelaro y Abundio Rosales a quienes se acusa de estar de acuerdo con los revolucionarios. Desde luego se dispuso que ambos señores fueran enviados a México a disposición del esbirro Pérez de León.

Otras guerrillas.

            En el Distrito de Ixtlahuaca, del Estado de México, han sido vistos 400 revolucionarios. Al saber esto el gobierno del Estado ordenó que se pusieran en guardia las gendarmerías de a pie y montada, al mismo tiempo que el mayor de las fuerzas del Estado alistó a sus soldados. Unos exploradores enviados por el despotismo, regresaron diciendo que no habían visto nada. Lo que ha de haber pasado ha de ser que los tales exploradores no quisieron encontrarse con los revolucionarios.

Otros arrestos en Puebla.

            De la Municipalidad de Aparicio fueron llevados a esa ciudad y de ahí a México, a disposición del consabido Pérez de León, los señores Exiquio Bravo Benavente y Lauro Revilla, quienes están acusados del delito de sedición.

Más carne humana para las fauces de Pérez de León.

            En Juchipila y Moyahua, del Estado de Zacatecas, fueron arrestadas 31 personas por sospechosas de sedición. Estas víctimas del miedo del tirano son: J. Jesús Brandt, J. Jesús Cortés, Camilo Estrada (padre del licenciado señor Roque Estrada, una de las principales figuras del antirreeleccionismo), Macedonio Estrada, Elpidio Estrada, Tomás Figueroa, José García, Esteban Guzmán, Rosendo González, J. Jesús González, Macedonio García, Pedro Hoyos, Vicente Legaspi Oliva, José Macías Ruvalcaba, Pío Márquez, J. Asunción Ortiz, Sebastián Prieto, J. Trinidad Pereira, Pascual Pozos, Magdaleno Romero, Gabino Romero, Fidencio Ruiz, J. Silvestre Reynoso, J. Trinidad Reynoso, J. Leonides Rojas, Cándido Sandoval, Francisco Sandoval, Maximiliano Santoyo, Crispín Robles Villegas, Luis Cruz Villalbazo y Evaristo García. De Juchipila fueron llevados todos a Zacatecas, a pie, amarrados codo con codo, golpeando con las culatas de los fusiles a los que, debilitados por la fatigosa caminata y la carencia de agua y de alimentos, caían sin fuerzas pidiendo la muerte mejor que continuar sufriendo ese suplicio. No valieron súplicas; cuatro días duró este éxodo doloroso. Algunas familias, temerosas de que sus deudos fueran a ser víctimas de la ley fuga, los acompañaron por cerros y llanos, pisando espinos y guijarros, sufriendo las mismas angustias que los hombres. De Zacatecas van a ser enviados los presos a México, pues Pérez de León los está pidiendo a gritos, los quiere devorar también el chacal, está ansioso por comenzar su tarea de esbirro y de sayón del más odioso de los tiranos. Como se ve, el padre del señor Roque Estrada está entre los presos; como se ve, también, fueron arrestados todos esos señores por sospechas. Se ve bien claro que solamente se trata de castigar en un anciano la rebeldía del hijo; se trata de una torpe y miserable venganza que conmueve e indigna a todo hombre honrado. Maldito tirano: tú solo estás cavando tu fosa.

Cuentas alegres.

            El Imparcial del día 15 dice muy orondo que los jefes revolucionarios Cástulo Herrera y Francisco Vázquez Valdés quedaron tan desmoralizados después de la victoria insurgente de Cerro Prieto, que pretendían ganar la frontera y salir del país para escapar a la acción de la justicia. Vaya un cinismo. Cómo ha de ser posible que un revolucionario triunfante pretenda  huir. Estas mentiras del organillo del despotismo tienen un fin perverso; introducir la desmoralización entre los que simpatizan con el movimiento revolucionario y evitar que se levanten algunos que estén deseosos de hacerlo al ver que las fuerzas del gobierno están ganando. Por fortuna, ya son bien conocidos los procedimientos del El Imparcial y El Diario para que el público pudiera ser engañado. Ya veremos más adelante en este mismo artículo, cómo en vez de estar desmoralizados los revolucionarios tienen más entusiasmo que nunca por las brillantes victorias que han estado obteniendo sobre las mustias huestes del Dictador.

Arresto de un dentista.

            El día 15 fue arrestado en Parral, Chihuahua, el doctor Isaac Barrera a quien se considera comprometido en el actual movimiento revolucionario. Se dice que se practicó un cateo en la casa de dicho señor, y que fueron encontrados papeles importantes y que mucho lo comprometen. Este señor va a ser enviado a la Penitenciaría de México a disposición del tantas veces dicho Pérez de León.

            La insurrección se extiende.

            Los mismos periódicos gobiernistas se ven forzados a dar cuenta de alguno que otro detalle del movimiento insurreccional. Para esos periódicos la insurrección está confinada al Estado de Chihuahua; pero por las noticias que ellos mismos publican, se ve que hasta en Querétaro hay movimiento revolucionario.

El jefe revolucionario Guillermo Baca, con una fuerza considerable ocupaba Balleza hasta por el día 13 o 14 de este mes. Ahora, dicho jefe recorre el sur de Chihuahua en la frontera de Durango, sin que las tropas federales se atrevan a molestar a los insurgentes.

Los lacayos protestan.

            He aquí la protesta de la Cámara de Diputados contra la agitación revolucionaria: “La Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, en nombre del pueblo de los Estados Unidos Mexicanos, reprueba enérgicamente la conducta de los sediciosos que han pretendido alterar la paz pública, y aplaude con entusiasmo los procedimientos que ha llevado a cabo para conservarla con tanta solidez como la cimentó desde los primeros años de su administración, el Jefe del Supremo Poder Ejecutivo, ciudadano general Porfirio Díaz.” Esto dijeron los lacayos del despotismo el 15 de este mes. Como se ve, ese triste rebaño aplaude los bárbaros procedimientos que ha estado llevando a cabo la tiranía contra los revolucionarios, cuyos heridos son fusilados por los jefes militares de la Dictadura. Aplaude también el que pacíficos aldeanos sean sacados de sus casas por el general Navarro, para fusilarlos. Aplauden, igualmente, la conducta desordenada de la soldadesca de Díaz que se entrega a violar mujeres y niñas de corta edad cuando ocupa los poblados. Ya hablaremos de esto más adelante en este mismo artículo.

Un combate.

            Las fuerzas revolucionarias que operan en el Estado de Durango tuvieron un encuentro con las fuerzas del despotismo en la Mesa de las Sandías, inmediata a Providencia, Municipalidad de Villa Ocampo. Esto sucedió el día 14, y los periódicos del despotismo no dan detalles sobre el resultado de este combate, por lo que debe presumirse fundadamente que los revolucionarios salieron victoriosos, pues de lo contrario ya estarían cantando su triunfo los pobres gobiernistas.

Una estupidez.

            El padre del notario Jesús Silva entregó voluntariamente al despotismo en Pachuca, el día 6, unas cajas con grandes cantidades de rifles y cartuchos que tenían que ser usados por los revolucionarios. Esta estupidez, en los presentes momentos en que lo que se necesita son armas, es verdaderamente fenomenal. Se concibe que el padre del señor Silva este interesado en salvar a su hijo; pero primero que la excarcelación del señor notario Silva, están los intereses de la Revolución. El día 14 fue llevado de Pachuca a México el señor Casimiro Hernández por sospechas de ser revolucionario. Ingresará a la Penitenciaría bajo la férula de Pérez de León.

En Casas Grandes.

            Varios grupos de revolucionarios han sido vistos por las cercanías de esa población chihuahuense, y se espera que de un momento a otro caiga en poder de los insurgentes.

Resucita Cruz Chávez[3].

            Este héroe legendario que con un puñado de valientes tuvo a raya en Tomóchic a las fuerzas del despotismo en el invierno de 1892 a 1893, y a quien se creía muerto con su brava gente, ha reaparecido, según se ve en algunos periódicos, mandando una fuerte columna de revolucionarios por el rumbo de San Andrés en la Sierra de Chihuahua. Como se recordará, menos de cuatrocientos hombres bajo la dirección de Cruz Chávez destrozaron varios batallones de federales en aquella lucha tremenda. Ahora, será peor la suerte de los soldados del despotismo.

Una marcha triunfal.

            Así puede titularse a la que efectuaron los revolucionarios que ocuparon Cuchillo Parado, Chihuahua. De ahí se dirigieron a Aldama, donde reorganizaron sus fuerzas, marchando enseguida por Trancas, Tasajero, Picachos, Tinajas y pasando a un lado de Coyame llegaron a Presidio del Norte y Ojinaga que ocuparon. No hay que confundir; estos lugares no están situados en la Sierra de Chihuahua, sino al este de la Sierra, a lo largo del Río Conchos hasta la línea divisoria con los Estados Unidos.

A proteger a los mormones.

            Doscientos soldados federales de caballería desembarcaron en Gallegos, Chihuahua, el 16 de este mes. Esos soldados van a Casas Grandes a resguardar las famosas colonias mormonas. Los revolucionarios ahí ocupan la loma de Equipaganos, a cuarenta millas de las tales colonias. Los mormones temen que los revolucionarios los castiguen porque dichos colonos son unos perros del despotismo que más de una ocasión no han sido sino esbirros destinados a entregar revolucionarios a las venganzas de los tiranos.

La grandiosa batalla de La Junta.

            El 16 del corriente, la columna expedicionaria del asesino general Navarro, fuerte de 1,000 hombres, fue detenida por los revolucionarios en La Junta, Sierra de Chihuahua, Distrito de Guerrero. El combate duró varias horas hasta que cincuenta soldados federales elevaron bandera blanca pidiendo paz. Esos cincuenta fueron los únicos que quedaron de los mil hombres que llevaba Navarro, pues el resto, 950, fueron muertos o heridos. Esta bella victoria ha venido a demostrar una vez más que la Dictadura se derrumba y que su poder es igual a cero. Los revolucionarios se apoderaron de diez cañones, todas las armas de las fuerzas de Navarro y una gran cantidad de parque. Esta ha sido la victoria más hermosa de esta campaña. Se ha dicho que el general Navarro cayó prisionero, pero esto no se ha podido comprobar.

Combate cerca de Ojinaga.

            El mismo día los revolucionarios derrotaron completamente a las fuerzas federales cerca de Ojinaga. Las cabalgaduras de los federales muertos dieron la estampida para el lado americano, donde fueron recogidas por los empleados de la Aduana americana, llegando su número a catorce. Llevaban las monturas cubiertas de sangre.

Una victoria más.

            Mientras las fuerzas federales eran ruidosamente derrotadas en La Junta y en las inmediaciones de Ojinaga, otro combate se efectuó en el Valle, entre Casas Grandes y Namiquipa, quedando los revolucionarios dueños del pueblo.

Como se ve, en un solo día hubo tres combates y tres victorias para los revolucionarios en Chihuahua.

El despotismo niega el combate de La Junta.

            Con un descaro que hace montar en cólera al hombre más pacífico, negaba el Gobierno Mexicano la derrota de las fuerzas federales en La Junta y en los otros dos puntos del Estado de Chihuahua.

Un hijo de Creel en poder de los insurgentes.

            No han podido negar categóricamente los periódicos del despotismo el hecho de que los revolucionarios tienen en rehén a un hijo de Enrique C. Creel, por cuyo rescate piden una importante suma. Si los revolucionarios tienen a ese individuo, no deben soltarlo hasta que dé siquiera un millón de pesos para armar mejor a los insurgentes y continuar la lucha.

Se dice que Enrique Gameros, hijo del capitalista Manuel, del mismo apellido, se encuentra igualmente en poder de los insurgentes. Por el rescate de este individuo piden la suma de veinticinco mil pesos.

Estos actos de los revolucionarios paran los pelos de punta a los redactores de El Imparcial, pues temen verse en los mismos apuros y tener que dar dinero para la insurrección que se hace contra ellos mismos.

No hay que acobardarse; adelante, que la causa revolucionaria necesita fondos y hay que sacarlos de los que se han estado enriqueciendo con el sudor del pueblo trabajador.

Otros revolucionarios capturados.

            El 17 llegaron a México, procedentes de Silao, Guanajuato, los señores Alberto Reinoso, Julián Cabrera, Marcos Vieyra y Wenceslao del mismo apellido. Desde luego quedaron a disposición de Pérez de León.

Un triunfo moral casi decisivo.

            Así llama Navarro a su vergonzosa derrota en Cerro Prieto. A su derrota en La Junta, ¿cómo se le llamará? Y ¿qué de moral tuvo el hecho de rematar a bayonetazos a los heridos insurgentes y fusilar sin formación de causa a los pacíficos campesinos que se halla a la mano? A un pobre hombre que cuidaba una vaca, lo mandó fusilar; y mientras el infeliz, gritando ser inocente, cayó herido, Navarro reía a carcajadas…

Acayucan tomado por los revolucionarios.

            Los revolucionarios atacaron y tomaron Acayucan, Veracruz, capturando al jefe político, a los funcionarios municipales y demás zánganos del pueblo. Tomado lo que necesitaban, emprendieron la marcha rumbo a los Tuxtlas.

Hazañas de los esbirros.

            En Agua Prieta, Sonora, los esbirros están inquietísimos. Creen reconocer terribles revolucionarios hasta en las personas más inofensivas. Un hombre pobre, a quien le falta un brazo y que es bastante conocido como hombre pacífico, fue arrestado por sospechas de que introducía parque para los revolucionarios.

Los periódicos gobiernistas se hacen desentendidos.

            Los periódicos gobiernistas del día 17 no dicen ni una palabra de la estruendosa y aplastante derrota de las fuerzas del despotismo en La Junta. En cambio, hablan de una supuesta derrota de los revolucionarios en San Andrés. Dicen que cien hombres del segundo cuadro de Regimiento, al mando del teniente coronel Agustín Martínez, sorprendieron a una fuerte columna de revolucionarios y después de un fuerte  tiroteo, quedaron completamente derrotados los revolucionarios dejando en el campo varios muertos. Como se ve es vaga la noticia. No se dice siquiera cuantos fueron los muertos, sino que se expresa que fueron varios; y si se tiene en cuenta que, según esos torpes periódicos, los revolucionarios estaban en número superior a la pequeña fuerza del despotismo, hay que pensar que no pudieron retirarse cuando apenas habían perdido varios combatientes. No se da cuenta, además, de ningún prisionero tomado a los revolucionarios. Sólo se habla de que les fueron quitados trescientos cartuchos y una carabina Winchester. La mentira se ve de bulto en todo ese fárrago de estupideces. Creemos mejor en una nueva derrota de los federales.

Nueva derrota de los federales.

            En el Cañón del Malpaso fueron derrotadas fuerzas del despotismo al mando del coronel Trucy Aubert, dejando en poder de los revolucionarios armas y municiones. Muchos soldados federales murieron en este combate y con ellos dos oficiales. Los revolucionarios tienen cortada la comunicación de las diversas partidas de federales que se han enviado a la Sierra para su persecución y están experimentando en detalle la fuerza del despotismo que Navarro había mandado a proteger la línea del ferrocarril.

Nadie quiere ser maquinista.

            Agentes del Ferrocarril del Noroeste, que como se sabe está completamente en poder de los revolucionarios, trabajan activamente por encontrar maquinistas, fogoneros y demás empleados para mover los trenes. Los americanos se han opuesto a servir. Los mexicanos lo mismo; pero contra éstos se está descargando la cólera del gobierno, pues está encerrando en la cárcel a los que no quieren trabajar en los trenes.

Un nuevo triunfo de la insurrección.

            El 18 salió el general Hernández, jefe de la Zona de Chihuahua, al frente de una columna a atacar a los revolucionarios.

Los revolucionarios le salieron al encuentro cuando apenas había caminado veinte millas de la ciudad de Chihuahua. El combate comenzó y después de varias horas de lucha, Hernández y sus esbirros fueron vergonzosamente rechazados. Después nos va a decir El Imparcial que los revolucionarios fueron derrotados y que huyeron a la desbandada.

El cosaco derrotado.

            El cosaco Kosterlitzky[4] sufrió una seria derrota con sus cachorros al oeste de ciudad Guerrero, a donde se dirigía a batir a los revolucionarios, creyendo sin duda que es fácil dominar valientes. No hay detalles del encuentro.

¿Murió Navarro?

            Se dice que los revolucionarios fusilaron al general Juan N. Navarro, el ejecutor de indefensos heridos. ¿Será esto cierto? No es posible confirmarlo.

Lo que se sabe es que llegó a Chihuahua un carro fúnebre conduciendo un ataúd y que ese ataúd estuvo depositado por algunas horas en el Palacio de Gobierno, siendo después llevado con grandes honores, como los que se tributan a los generales, al Panteón de Regla. A nadie dejaron ver el cadáver y todo se volvió misterio y hablar en voz baja.

Personas a quienes se cree bien informadas, dicen que los revolucionarios, cuando después de la batalla de La Junta tuvieron a Navarro en su poder, lo obligaron a pedir a Chihuahua cincuenta cajas de parque. Las cajas llegaron y entonces fusilaron al soldadón. Ojalá que así haya sido, en justa represalia de sus atentados a los fueros de la civilización y de la justicia. Ojalá que así haya sido, para escarmiento de esbirros que matan por la paga que reciben.

Lo que le pasó a un refuerzo.

            Violentamente salió de Chihuahua un refuerzo pocos días antes de la batalla de La Junta, a unírsele al General Navarro. Los insurgentes cortaron el paso a ese esfuerzo, sitiándolo en seguida. Como pudieron los del refuerzo pidieron auxilio a Chihuahua, pero el auxilio no llegó teniendo que rendirse por hambre los federales.

Un tren volado.

            En 17 salió de Chihuahua un tren por la vía del Noroeste, rumbo a Pedernales, conduciendo a 700 soldados del 6° Batallón y del segundo cuerpo de rurales. Como no quisieron trabajar los maquinistas ni fogoneros, se hizo cargo del convoy el mayor de ingenieros Vito Alessio Robles. Se asegura que este tren fue volado con dinamita, pereciendo los que en él iban.

Batallones acabados.

            Hasta la fecha han sido acabados por los insurgentes de la Sierra de Chihuahua el 20° Batallón, el 13° Regimiento y parte del 20° de esta última arma. Además, fue acabado al principio de la campaña el tercer Regimiento. A ese paso, Díaz tendrá que largarse bien pronto al extranjero si logra escapar de la justicia.

La insurrección en Puebla.

            Los revolucionarios atacaron y tomaron San Andrés Contla, Estado de Puebla, el día 20 de este mes.

Después de tomada la población y de hacerse de elementos para robustecer el movimiento, los revolucionarios siguieron su marcha sobre otras plazas.

Treinta contra seiscientos.

            En la batalla de Las Escobas, Chihuahua, 30 revolucionarios derrotaron vergonzosamente al 20° Batallón. Bien saben los soldados por qué se desertan apenas se les saca a campaña.

Santa Ana Pérez[5] sobre las armas.

            Este es un valioso elemento para la revolución en la Sierra en los actuales momentos. Santa Ana Pérez es un hombre de gran prestigio en la comarca, valiente y de armas tomar. Es viejo; pero sus entusiasmos son los de un joven de treinta años.

Para tal tirano tales sostenedores.

            Personas que han llegado de la Sierra de Chihuahua, cuentan los horrores que están cometiendo los soldados federales. A cualquier poblado donde llegan las fuerzas del despotismo, los soldados se entregan a actos de verdadero salvajismo. Todas las mujeres son violadas, y no sólo eso; el bestial apetito de las hordas gubernamentales no respeta ni a las niñas. Altagracia Contreras, una niña de 12 años, vivía con su anciana madre en una casita de Pedernales. Un capitán de las fuerzas federales la asaltó, luchó furiosamente con ella y con la pobre madre a la que golpeó hasta dejarla sin sentido, y en seguida cometió con ella el mismo delito que sus subalternos cometían con otras mujeres del poblado.

En Ciudad Guerrero, antes de que esa población fuera ocupada por los revolucionarios, la soldadesca se entregó a violar mujeres y niñas.

En algunos pueblos, la soldadesca ha matado a las mujeres que se resistían a satisfacer sus torpes apetitos.

En cambio, a los revolucionarios nadie puede tacharles un acto indigno. Correctos siempre, amables con la mujeres y los niños, son estimados por el pueblo. Es que los revolucionarios son héroes, mientras los soldados del déspota son esbirros sin honor y sin conciencia.

El mundo civilizado protesta.

            Tenemos a la vista la prensa de Francia, de Inglaterra, de España, de Bélgica, muchas naciones sin contar la prensa americana que está casi unánime en condenar al tirano y sus procederes para con los revolucionarios. Esa prensa trae artículos candentes en contra del despotismo mexicano y se hacen votos porque al fin ruede por los suelos un gobierno que deshonra a la humanidad y hace temblar de indignación a todo hombre y mujer civilizados.

Resumen.

            Por los datos que contiene este artículo el público quedará convencido de que la Revolución está en marcha, de que el tirano no puede dominar la situación, de que los batallones son aniquilados por completo por los rebeldes y de que hay que abrigar la esperanza de que la tiranía saldrá derrotada.

A los simpatizadores.

            Ahora, no hay más que seguir adelante. La Junta Organizadora del Partido Liberal activa con entusiasmo la formación de grupos rebeldes en territorio nacional. La intención de la Junta es, como se ha dicho, formar el mayor número de grupos que sea posible, y cuando esto se haya hecho, señalar la fecha de una insurrección general, que acabará de enloquecer al tirano. El tirano, dicho sea de paso, está como el personaje de la zarzuela: ya no come, ya no duerme, y se siente muy enfermo. Todas las noches cambia de cuarto para dormir, temeroso de que lo ajusticien; no prueba bocado hasta que cualquier desgraciado come en su presencia los manjares que le sirven. Las últimas noticias dicen que se está volviendo loco.

Ayudad todos a que el Partido Liberal pueda formar rápidamente sus grupos; no desperdiciéis esta bellísima ocasión de acabar con un sistema que avergüenza a todo hombre honesto.

Enviad vuestros donativos a la Junta, para que ésta pueda trabajar en la organización revolucionaria. Pero hacedlo cuanto antes.

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm. 17, diciembre 24, 1910.



[1] Véase RFM, “El movimiento revolucionario”, Regeneración, núm. 16, 17 de diciembre, 1910.

[2] Véase RFM, “La agitación revolucionaria”, Regeneración, núm. 15, 10 de diciembre, 1910; “El movimiento revolucionario”, Regeneración, núm. 16, 17 de diciembre, 1910. Véase también Antonio I. Villarreal “Actualidades”, Regeneración, núm. 17, 24 de diciembre, 1910

[3] Es posible que se trate de Cruz Chávez Mendías, hijo del líder de la rebelión de Tomóchic muerto en 1892. Chávez Mendías se incorporó a las fuerzas de Pancho Villa, en las que alcanzó el grado de teniente coronel, bajo las órdenes del general Agustín Estrada.

[4] Emilio Kosterlitzky (1872-1928). Militar de origen polaco. Teniente coronel del cuerpo de Rurales durante la huelga minera de Cananea, en cuya represión colaboró activamente. En 1912 combatió a los orozquistas y al año siguiente reconoció el gobierno de Victoriano Huerta. Se enfrentó a las tropas de Obregón y fue derrotado. Retirado, murió en la ciudad de Los Ángeles, Calif.

[5] Santana Pérez (¿?-1911) Labrador chihuahuense. Tomó parte en las campañas contra los apaches en la década de 1880. Partidario de los rebeldes de Tomóchic, publicó un manifiesto contra el gobierno porfirista en 1893; fue perseguido hasta que se acogió a la ley de amnistía de 1894. Trabó contacto con la JOPLM hacia 1906, fungiendo como enlace entre simpatizantes en la región. Participó, reclutando combatientes, en el alzamiento magonista de 1908.