Adelante, adelante

Diligencia, es la necesidad del momento. Las fuerzas revolucionarias están obteniendo triunfos estruendosos en la Sierra de Chihuahua y en las cercanías de Ojinaga, en el mismo Estado. En otras partes del país la lucha se sostiene por el sistema de guerrillas.

La chispa sigue ardiendo y el Partido Liberal continúa robusteciéndose con adhesiones nuevas.

La Junta trabaja con toda actividad por completar la organización de los grupos que han de rebelarse en México en un momento dado. Urge, compañeros, urge, hermanos, que enviéis vuestros donativos para la organización del movimiento revolucionario.

Todos los que no quieran que se apague la chispa insurreccional que arde en México, deben contribuir para que el Partido Liberal pueda concluir su organización de grupos rebeldes. Firmen sus cupones y envíenlos a la Junta con sus cuotas.

Si la chispa se apaga, después habrá mayores dificultades para derribar el despotismo. Ahora es el momento oportuno de entrar en acción y hacer que el Partido Liberal prepondere en la lucha y pueda poner en práctica sus principios salvadores.

¿Quién no desea que la raza mexicana se dignifique por medio del bienestar y la libertad?

El Partido Liberal no va tras de una quimera; va tras de una realidad. No lucha por conquistar palabras retumbantes; lucha por conquistar bienes materiales para todos.

El cimiento de la libertad es la emancipación económica del pueblo. Por eso lucha el Partido Liberal.

Ayudad todos, hombres y mujeres. Inscribíos como miembros del Partido Liberal, el Partido de la reivindicaciones, el Partido de la justicia, el Partido que con la acción de los hombres emancipados de prejuicios políticos y sociales pondrá los bienes materiales que hoy están en poder de unos cuantos, en poder de todos. No más miseria, no más crimen, no más prostitución, no más tiranía. Abundancia, instrucción y libertad para todos. ¿Quién no ama esta bella bandera de combate? ¿Queréis que os sigan engañando las clases directoras? Recordad que las clases directoras de la sociedad no han hecho más que empujaros al campo de batalla aprovechándose ellas de vuestros sacrificios. Sí, compañeros, recordad eso: toda la historia está compuesta de sacrificios de las clases pobres a quienes engañaron en todos los tiempos los hombres de las clases superiores con palabras más o menos bonitas. Lo mismo puede pasar esta vez, si permitimos que la burguesía encabece este movimiento. Nosotros, los proletarios, los desheredados, debemos estar en el movimiento para encauzarlo por la ruta libertaria que el progreso exige.

Venid, venid, a inscribiros como miembros del Partido Liberal.

Hay que hacer constar que los registros de la Junta anteriores a 1907 fueron quemados para evitar que cayeran en manos de los esbirros[1]. Por las presentes líneas convocamos a todos los miembros del Partido que se inscribieron con anterioridad a ese año, a que firmen nuevamente sus cupones para reconstruir en lo posible esos registros.

Las cosas han cambiado en este país. Ahora, no hay peligro de ser miembro del Partido, porque con eso no se viola ninguna ley. Así, pues, fuera temores: a inscribirse todos. Además, el miedo es un defecto del que debemos despojarnos si queremos que se nos respete. Mexicanos, a inscribiros. El miedo ha sido la cadena que con más fuerza nos ha tenido atados. La otra cadena es la ignorancia.

Continúan llegando a estas oficinas los cupones firmados por los que aman la libertad. Firmad esos cupones para poner al Partido en aptitud de poder hacer de la presente insurrección un movimiento de emancipación política y social.

Ricardo Flores Magón

Regeneración, núm.17, diciembre 24, 1910.



[1] En septiembre de 1906, la policía norteamericana allanó el cuartel general del PLM en El Paso, Tex., remitiendo todos los documentos allí encontrados al gobierno mexicano. La irrupción policial fue un factor importante en la desarticulación de los planes insurreccionales magonistas, provocando que activos militantes del PLM, simpatizantes y colaboradores fueran perseguidos en distintos puntos de la República mexicana y de los Estados Unidos. Es probable que los papeles que no fueron requisados fueran incinerados por los liberales por motivos de seguridad.