Regeneración N° 12, 31 octubre 1900

ARBITRARIEDADES EN URUAPAN

Se nos comunica por persona digna de fe y crédito, cuyo nombre no daremos, por no estar autorizados para ello, un hecho escandaloso ocurrido en esa Ciudad del Estado de Michoacán.

Da. Apolonia Torres, persona respetable y estimada, compró el día 1º del actual, sesenta plantas de naranjo que públicamente vendían algunos individuos en aquella ciudad, y las hizo sembrar en alguna pequeña huerta de su casa habitación.

Algunos días después, el Prefecto del Distrito, D. Luis Córdoba, supo que a fines del pasado septiembre, habían sido robadas varias plantas de naranjo en los límites de su jurisdicción. Descubrió y aprehendió a los ladrones, quienes al declarar, dijeron que algunas de las plantas las habían vendido ya la señora Torres.

El Prefecto Córdoba tenía algunas rencillas con la señora Torres, y aprovechó la oportunidad para vengarse. Acompañado de una escolta se dirigió a la casa de dicha señora y efectuó un cateo minucioso y arbitrario, no habiendo encontrado en ella a su víctima. Supo que ésta se encontraba en otra casa y se dirigió a ella, a la cual penetró con un lujo de arbitrariedad inusitado, y sin expresar motivo alguno, sin miramiento de ninguna especie, por medio de la fuerza de su escolta, sustrajo de la referida casa a la Sra. Torres y la puso en la Cárcel de mujeres. Sabedora la sociedad de Uruapan de lo que estaba pasando, se reunió una comisión de señoras de las más respetables y suplicó a Córdoba hiciera cesar sus arbitrariedades; pero el Prefecto no accedió a la súplica que se le hacía y la víctima permaneció en la Cárcel pública, confundida entre los criminales, hasta la tarde del día siguiente en que el Juez la puso en absoluta libertad por falta absoluta de méritos.

Tan indignos, tan arbitrarios y tan ultrajantes han sido los procedimientos de Córdoba, que la Sra. Torres ha tomado la firme resolución de exigirle la responsabilidad que ha contraído, y al efecto otorgó poder a los Sres. Lics. Antonio Ramírez González, Julio Ramírez Wiella y Felipe de J. Tena.

Veremos si  en este caso se aplica al responsable de ese atentado todo el rigor de la ley. Se nos ha dicho que Córdoba cuenta con el apoyo del Sr. Gobernador de Estado; pero de ser cierto ese apoyo, creemos que en este caso abandonará al responsable a la imparcialidad de los tribunales, para que administren amplia y severa justicia, como lo desea la indignada sociedad de Uruapan.

Tendremos a nuestros lectores al tanto de tan escandaloso asunto.