Regeneración N° 14, 15 noviembre 1900

DÍA DE FIESTA NACIONAL

En una de las sesiones más recientes de la Cámara de Diputados, se dio cuenta con una proposición de la legislatura de Estado de Querétaro en la que a iniciativa del Ayuntamiento de San Juan del Río, pidió se declare día de la fiesta Nacional el 1º de Diciembre en que toma posesión, más bien dicho, sigue en la posesión de la presidencia, el General Díaz, y en virtud de abrirse en el nuevo siglo una era de paz de prosperidad para la República. Tan necia proposición viene firmada por personalidades ignoradas.

Esas iniciativas, son los productos malsanos que brotan del asfixiante medio político en que vivimos, y que corroboran lo que ya hemos dicho antes: para alcanzar la gracia del poder hay que protestar servicios políticos.

Cuando se vive como hongo a la sombra del poder y no hay animo para la lucha libre y viril, todo se vuelve aplausos, todo se vuelve lisonja para conseguir, a fuerza de lisonja y aplauso, un favor cualquiera.

Sólo a los señores de la iniciativa puede ocurrírseles que el 1º de Diciembre sea declarado de fiesta nacional. Los días de fiesta nacional son los que sirven para conmemorar hechos gloriosos, de trascendencia benéfica para la Nación.

Además se necesita para que el día tenga carácter de festivo, que los ciudadanos experimenten regocijo por algún bien que reciban la Nación y sus instituciones; y por lo que toca a estas, ningún bien recibe con manifestaciones antidemocráticas que hagan unos cuantos que quieran vivir a costa de la Nación, como este círculo de Amigos que preparan fiestas con alimentos oficiales, tanto personales como pecuniarios.

Sobre todo, es meritorio honrar a los héroes muertos, y se llama servilismo halagar a los héroes vivos. Santa Ana fue deificado vivo y vilipendiado muerto. Esperemos que la historia juzgue.