Regeneración N° 14, 15 noviembre 1900

LA LIBERTAD DE LOS PERIODISTAS

Dice Lazo de Unión[1]:
“A la prensa de la Capital.— Rogamos a la ilustrada prensa de la Capital, se una a nosotros para pedir, con todo el respeto debido, al Señor Presidente de la República, preste su valiosa influencia, a fin de que el día en que nuevamente tome posesión del Gobierno, se ordene la libertad de los periodistas detenidos por asuntos de imprenta.

“De ese modo, el día 1º de diciembre, último del siglo XIX, será grato para el periodismo.”

Nosotros no estamos acostumbrados a pedir, cuando lo que debe hacerse es exigir.

No se implora justicia como merced; se reclama como una obligación.

Los derechos no se exigen de rodillas, sino de pie y con la frente alta; se reclaman con altivez y energía de hombres libres y no mordiendo el polvo como esclavos.
Además, ha pasado de moda el poner en libertad a los enemigos políticos, en obsequio de ceremonias oficiales, corruptela que no encaja con nuestras instituciones, porque tales actos eran efectuados por los Césares, para acreditarse de magnánimos.

Sólo el Gobernador Izábal, de Sonora, tuvo la ocurrencia de mandar poner en libertad a los redactores de El Sol, cuando se regalaba con un banquete que le obsequiaron sus amigos.  Y ese acto fue agriamente censurado.

Repetimos: la justicia no se implora como merced, se reclama como una obligación.

Lázo de Unión. ‘Revista política, de industria, comercio, agricultura, minería, milicia y variedades’ México, D. F. (1900-¿?).