Regeneración N° 14, 15 noviembre 1900

ALCALDADAS

El Prefecto de Hermosillo, un Sr. Aguilar, tienen unas teorías extravagantes, que al ponerlas en práctica, perjudican notoriamente a los que por desgracia tienen que trata asuntos con él.

El Juez 2° de 1ª. Instancia de Hermosillo, concedió permiso al Sr. Lic. D. Manuel R. Parada para que pudiera hablar con su cliente D. Ramón Escobosa, preso en la cárcel de dicha ciudad, y el Alcaide, aunque de mala gana, le permitió penetrar a la prisión.

Mas considerando el Alcaide que el Juez no tenía facultad para que el Sr. Lic. Parada hablase con el preso, ocurrió a consultar el caso con el Prefecto, quien declaró que nadie podía dar órdenes para entrar a la cárcel a hablar con los reos; pues eso significaba tanto como dejar salir a los presos (?)

Envalentonado con esa declaración, el Alcaide intimó al Abogado a que saliera inmediatamente, desobedeciendo con tal proceder, la orden del Juez 2° de Primera Instancia.

Con tal destitución del Prefecto y del Alcaide, ganarían los habitantes de Hermosillo, porque esos funcionarios revelan tener un criterio bien pobre, y por lo tanto, incompatible con los cargos que mal desempeñan.