Regeneración N° 3, 23 agosto 1900

PROTESTA

Empapada en odio, una pluma maldita osó trazar la más abominable de las blasfemias.
            A raíz de una velada fúnebre organizada por los liberales de Tulancingo para honrar la memoria del ilustre Juárez, los seminaristas de esa población hicieron circular un soneto en el que se denigra la memoria del Benemérito con las injurias más burdas que produce un alma envenenada.
            Si las autoridades, por una complacencia punible, no han castigado con la energía necesaria esos desahogos clericales, que hieren en lo mas íntimo a la nación mexicana; si consienten (porque al no reprimir consienten) que la memoria de uno de nuestros hombres más ilustres sea ultrajada a mansalva por la canalla; si indiferentes al escupitajo lanzado cínicamente al rostro del patricio permanecen inactivas, subyugadas por no sabemos que influencia fatal del clero; si para ellas pesa más la clerigalla que el recuerdo de las luchas de nuestros padres por la civilización; si la sangre que estos derramaron en pugna con el retroceso ha sido estéril y tenemos que soportar la ignominia del fraile, que pisotea nuestros más sagrados nombres y, hurgando como la hiena, profana las tumbas para infamar las bendecidas cenizas de nuestros héroes; ya que las autoridades nada hacen, valga nuestra enérgica protesta, en nombre del progreso, contra tales actos, para que las generaciones venideras no se avergüencen de haber tenido por padres a individuos que, no sabiendo honrar a sus beneméritos, permiten cubrir de lodo su memoria.
            Denunciamos el hecho a las autoridades de Tulancingo para el castigo de los culpables, conforme a la ley, y exigimos del gobernador del Estado de Hidalgo, don Pedro Rodríguez, que, haciendo a un lado sus aficiones religiosas, proceda con la energía que la vindicta pública reclama