Regeneración N° 15, 23 noviembre 1900

ABUSOS EN TETELA DE OCAMPO

Hasta nuestras oficinas llega el clamor que levanta el infortunado Distrito de Tetela de Ocampo, Puebla, agobiado desde hace veinte años por las arbitrariedades, que en el ejercicio de sus funciones, comete día a día el Jefe Político de dicho Distrito.

Los actos de ese funcionario han tenido el sello despótico de los cacicazgos, nada de provecho ha practicado en el Distrito y en vez de simpatías, sólo ha logrado rodearse de una atmósfera pesada, producida por el descontento de los buenos ciudadanos de Tetela de Ocampo, indignados por la pésima administración de ese Jefe sostenido contra la voluntad del pueblo, por su protector el Gobernador Mucio Martínez.

Cansado y profuso sería enumerar uno por uno los actos de que se quejan los habitantes de Tetela. Nos concretamos a unos cuantos, que bastan para comprender que no nos inspira la pasión al decir que es un mal funcionario del Jefe Político.

Ese funcionario encarcela a los que no pagan la contribución personal, violando, con tal procedimiento, el art. 17 de la Constitución, violación que hemos demostrado en números anteriores con respecto al Jefe Político de Córdoba, Veracruz, que gusta también de violar la garantía que otorga dicho artículo.

Estos actos los ejecuta a ciencia y paciencia de los habitantes de Tetela, que cansados de tantas expoliaciones, no tienen alientos para protestar contra ellos.

Nos refieren que un infeliz arriero llamado Rafael Moreno, hombre honrado, y trabajador como el que más, fue víctima de un atentado cometido por el Jefe Político, quien tal vez por ignorancia se abrogó facultades que solamente corresponden a la autoridad judicial. Parece que Moreno tenía una pequeña deuda con un individuo de San Pablo, población del Estado de Tlaxcala. Un día que conducía su atajo, como siempre lo hacía de una a otra de las poblaciones en que aprovechan sus servicios de arriero, fue detenido por unos agentes del Jefe Político, quien se encontraba a corta distancia ocupado en distracciones cinegéticas, a que es muy afecto con perjuicio de la administración del Distrito que mal gobierna, en virtud de perder el tiempo en esas distracciones en lugar de aprovecharlo para atender los intereses que se le han confiado. Llevado Moreno a presencia del funcionario, este le hizo saber que teniendo una deuda pendiente en San Pablo, tenía que recogerle las mulas en pago de esa misma deuda, como se hizo en efecto despojando al infeliz hombre de sus medios de subsistencia sin haberse tramitado algún juicio.

Ignora ese Jefe Político, arbitrario y voluntarioso, que sólo cuando hay ordenamiento judicial que prevenga el secuestro de los bienes del deudor, puede hacerse eso. Además, para llegar al secuestro, y en último resultado, a la adjudicación de los bienes del deudor, se requiere que se haya substanciado un juicio ante autoridad competente, y nada se había substanciado en el caso que nos ocupa. Este desconocimiento de las leyes, en una persona que desempeña el importantísimo cargo de Jefe Político, es peligroso y ocasiona perjuicios, las más de las veces irreparables. No se pretende que el Jefe Político sea un doctor en derecho, pero sí que tenga el criterio suficiente para apreciar que asuntos son de su incumbencia y cuáles no.

De cualquier modo, ganarían los habitantes del Distrito de Tetela con la destitución de ese empleado.