Regeneración N° 15, 23 noviembre 1900

Por Qué No Asistiremos A La Procesión De La Paz

Como pudiera interpretarse por un acto de discolería nuestra negativa, franca y sin resistencias, a tomar participación en la Procesión de la Paz el 1º del entrante diciembre, creemos de nuestro deber explicar, por qué Regeneración  ha asumido una actitud retraída respecto de dicha fiesta.
            Desde luego diremos, así se lo manifestamos a los caballeros comisionados por el Círculo de Amigos del Presidente1, cuando se presentaron en nuestras oficinas a hacernos la invitación, que nuestras convicciones eran enteramente contrarias a la idea de los festejos de diciembre, en virtud de profesar nosotros el credo democrático y tener dichos festejos el carácter y sabor de festivales monárquicos.
            Por otra parte, siendo nosotros partidarios de la alternabilidad del poder, por ser el principio más liberal, por ser el que sancionaron nuestros reformistas y por ser también el móvil que impulsó a nuestros padres a sostener con su sangre el Plan de Tuxtepec2, no creemos consecuente ni honrado, ahogar nuestras convicciones liberales, para aceptar las ofertas del Círculo de Amigos, a quienes mueven más la ambición y el egoísmo, que la admiración sincera y leal.
            Huelga decir, que no sintiendo nosotros regocijo ni placer con la nueva toma de posesión del Gobierno por el general Díaz, haríamos desairado papel caminando entre la alharaquienta turba adulona, como un cadáver en medio de un festín.
            Si se tratara de honrar la memoria de nuestros héroes con manifestaciones de simpatía hacia sus obras beneméritas; si se tratara de celebrar los grandes días de nuestra Patria (5 de febrero, 5 de mayo y 16 de septiembre) o bien que se celebrara alguna victoria en el campo del saber y del talento, gustosos prestaríamos nuestro insignificante contingente para honrar un hecho de trascendencia provechosa para nuestra querida patria; pero cuando se trata de celebrar actos contrarios a las convicciones del pueblo, reclutando para ello elementos disímbolos, que contrarios en principios, convergen en un mismo punto, por egoísmo y nada más; liberales y conservadores, nacionales y extranjeros acordes en un mismo sentimiento, el de adular, el de hacer méritos (servicios políticos) para atraerse la atención del poder, no por sus virtudes cívicas, tampoco por su talento, sino por su idiosincrasia a todo lo que significa sonreír, aplaudir y gesticular dando gracias, entonces, como ahora lo hemos hecho con franqueza y dignidad, rehusaremos toda invitación, que aceptándola, tendríamos que esconder de vergüenza el rostro por toda la vida, al haber cambiado por un pedazo de papel, nuestras convicciones democráticas.

1 Círculo de Amigos del Presidente. A. Chavero, presidente del Círculo. Sebastián Camacho, vicepresidente; Apolinar Castillo, tesorero y primer secretario.

2 Plan de Tuxtepec. Proclamado el 1º de enero de 1876. Suscrito por militares pronunciados contra el presidente Lerdo de Tejada, que reconocían como general en jefe a Porfirio Díaz. Reivindicaba la Constitución de 1857; exigía la no reelección del presidente de la república y los gobernadores; desconocía al presidente y a todos los funcionarios electos en julio de 1873; proclamaba elecciones libres, libertad para los municipios y responsabilidad para los partidarios de Lerdo. Triunfó en noviembre de 1876, llevando a Díaz a la presidencia.

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