Regeneración N° 15, 23 noviembre 1900

LAS ARBITRARIEDADES EN VERACRUZ

Otra vez más, vamos a ocuparnos del Estado de Veracruz. Hasta el fastidio hemos consignado actos contrarios a la ley, que han sido llevados a cabo en esa entidad federativa, que ha tenido la mala suerte de soportar autoridades impuestas contra la voluntad de los ciudadanos.

Recordarán nuestros lectores que en el número 12 de “Regeneración” apareció una carta subscripta por el Sr. Lic. Luis G. Otero en la que dicho señor denunció con raro y plausible valor civil, algunos procedimientos nada correctos (en materia oficial) del Juez de 1ª Instancia de Túxpam, Ismael Iriarte y Drusina.

En dicha carta se decía que dicho Juez no aplicaba la ley sino su capricho.

Tal denuncia de actos oficiales no ajustados a la ley, merecería la aprobación de todo gobernante que deseara depurar su administración de cuanto elemento nocivo hubiera para su buen prestigio. Pero en nuestro país no sucede tal cosa, y especialmente en el Estado de Veracruz, pues hemos sabido, que en virtud de la denuncia que hizo el Sr. Lic. Otero, se ha separado a éste del empleo que desempeñaba a conciencia en Túxpam, como no desempeña el suyo el Juez Drusina.

El resultado era de esperarse, en un Estado en el que los jueces se tutean con el Gobernador, como se nos ha dicho que acontece con Drusina y Dehesa, deben atenderse más las indicaciones del camarada, que del hombre que cumpliendo con un deber de ciudadano, sabe decir con firmeza en dónde hay úlceras para que se las cauterice.

De ser cierta la noticia que tenemos, damos el pésame a los veracruzanos en virtud de haberse dado muerte a sus legítimos derechos, entre ellos, denunciar actos arbitrarios.

De hoy en adelante, la arbitrariedad y el abuso arrojarán la máscara en el Estado de Veracruz, y no habrá ciudadano que se atreva a señalarlos, sin que en el acto sea víctima de injustas y brutales persecuciones.

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