Regeneración N° 16, 30 de noviembre 1900

JUECES Y TRIBUNAL HONRADOS

Prometimos1, para enseñanza de algunos Jueces, publicar, en lo conducente, una sentencia pronunciada por el Sr. Juez 2º Penal de Aguascalientes, Lic. Federico M. Sotomayor, y confirmada por sus propios y legales fundamentos, por el Supremo Tribunal de Justicia de dicho Estado.

El valiente colega “El Heraldo” de aquella Ciudad, publicó el siguiente párrafo:

“¡Bien por el Muy Ilustre!.- La tarde del domingo 13, el Jardín de San Marcos se vio muy concurrido por personas que esperaban música; sería muy bueno que ya que el Muy Ilustre no quiere mandar la banda a dicho Jardín, nos cuotizáramos los concurrentes para poner a los pitacoches.- ¿Le daría vergüenza al Ayuntamiento?”

El Ayuntamiento no se avergonzó, sino que se ofendió y al efecto el Síndico 1º en nombre de la Corporación Municipal, presentó una querella contra el autor del ultrajante párrafo, haciendo consistir el delito en la frase “¿Le daría vergüenza al Ayuntamiento?”

El Sr. Juez Sotomayor, que tiene una gran dosis de sentido común e ilustración, para suplir la carencia, en el Cuerpo Municipal, de ambas cualidades, pronunció su sentencia absolutoria, con los siguientes fundamentos:

“Considerando 1º.- Que para que exista el delito de ultrajes de que hablan los artículos 910 y siguientes del Código Penal, es necesario que haya una injuria; y la injuria, según el artículo 641 del mismo Código, es: ‘toda expresión proferida y toda acción ejecutada para manifestarle a otro desprecio, o con el fin de hacerle una ofensa.” 2º Que el párrafo denunciado revela por sí solo, e independientemente de todo comentario, el deseo del articulista de que se ponga una música en un jardín público, en lo cual está en su perfecto derecho; y al indicar que los particulares sustituyan al Ayuntamiento, para ver si le daría vergüenza a éste, no hace sino estimular, excitar, mover el ánimo del referido Ayuntamiento, con el buen sentimiento de la vergüenza, lo cual, lejos de ser una ofensa, es un estímulo para que las autoridades cumplan con su deber.- 3º Que además de lo expuesto concurre en el Lic. Lomelí la circunstancia de ser periodista, y por lo mismo, tener que tratar en su periódico los asuntos de interés público; por lo cual, y dentro de los límites constitucionales, puede manifestar todas las ideas que no ataquen la moral, la vida privada ni la paz pública, sin que ni remotamente pueda decirse que las ataca el párrafo denunciado; que antes al contrario, aconseja un medio pacífico para proporcionarse la distracción que el Ayuntamiento no ha establecido.”

Tan sensatos fundamentos fueron, y con justicia, confirmados en todas sus partes por el Tribunal. La sola lectura de ellos abona la independencia del Sr. Juez Sotomayor y del Tribunal, no infectados por el medio. Actos tan levantados y liberales, tan ceñidos a la Constitución, y tan escasos en estos tiempos pletóricos de servicios políticos, mueven al aplauso de los hombres honrados. De esa sentencia surge, clara y viril, la sanción de un bello principio Constitucional, la libertad de imprenta, tan estropeada por nuestras autoridades irrespetuosas.

Ojalá que la actitud digna de los Tribunales de Aguascalientes, fuera secundada por los de la República que conocen de querellas contra periodistas.

1 Véase supra,art. núm. 143.