Regeneración N° 16, 30 noviembre 1900

Siguen las arbitrariedades en Veracruz

Otra vez vamos a ocuparnos de actos arbitrarios llevados a cabo en Veracruz. Algunas personas creerán que combatimos por sistema la administración de ese Estado, pero para borrar toda interpretación torcida a que pudiera dar margen nuestra actitud, hemos procurado demostrar con hechos que no nos guía la pasión ni nos inspira sentimiento alguno reprobable.

Veamos otro hecho. El Sr. D. José Franqueza fue llamado a declarar ante el Juez 3º de primera instancia de Veracruz, en virtud de la denuncia que se hizo de un suelto de gacetilla publicado en El Dictamen Público1 de aquella ciudad.

Accedió el Sr. Franqueza a la cita para evitar un apercibimiento vergonzoso y supo con extrañeza que ya estaba dictado el auto de formal prisión en contra de él. Esto quiere decir, que antes de rendir su declaración preparatoria, ya el Juez, listo para mortificar a personas mezcladas en asuntos periodísticos, había calculado como delito un hecho que estaba por saberse si era delictuoso.

Tal vejación cometida en la persona de un ciudadano, ameritaría un castigo de ese Juez de primera instancia, en otro Estado que no fuera el de Veracruz, pues que en este se ha venido comprobando día a día que el Gobernador Dehesa está dispuesto a sostener (como él está sosteniendo no obstante las protestas del pueblo veracruzano) funcionarios que no saben aplicar la ley sino su capricho.

1  El Dictamen Público, Veracruz, Ver.  (1898-1912), Dir. Francisco J. Miranda.