Regeneración N° 17, 7 diciembre 1900

Propaganda comercial

Han terminado las fiestas llamadas de la Paz y como lo habíamos anunciado, el egoísmo y a ambición desempeñaron en ellas el principal papel.

La adulación en todas sus fases y con todos sus matices del servilismo político, se puso en juego para dar mayor esplendor a las fiestas, las que presenció (las accesibles) el pueblo mexicano, como simple espectador y sin tomar participación en ellas como actor.

El comercio, al que nada importan los acontecimientos políticos, pues que para él lo mismo es que el Gral. Díaz sea Presidente, como que desempeñe la primera magistratura de la Nación cualquiera otra personalidad, siempre que pueda obtener lucro, tomó las fiestas como pretexto para efectuar una escandalosa propaganda, y nada más, anunciando sus casas con pintarrajeados cartrelones ante un enorme público en la Procesión de la Paz.

En resumen, el elemento oficial ha hecho las fiestas, y con motivo de ellas, los particulares laboriosos han sufrido trastornos en sus negocios en razón de haber estado cerradas las oficinas públicas.

Cuando falta el elemento popular porque no se cuenta con él, en virtud de no simpatizar con fiestas contrarias a sus principios, lo mejor es abstenerse de hacerlas, a fin de no echar mano, a última hora, del elemento oficial, con perjuicio de los hombres de negocios.