Regeneración N° 17, 7 diciembre 1900

ARBITRARIEDADES EN SINALOA

Hemos de ocuparnos muy determinadamente del asunto de los Srs. Trinidad Espinosa y socios, que ha hecho fiasco en Sinaloa por haber tropezado con autoridades serviciales, entusiastas admiradoras de los poderosos y poco dispuestas a cumplir con la ley, cuando de desheredados se trata.
            Las autoridades dependientes del Gobierno impopular sinaloense, están en su papel. Si no son serviciales y complacientes, perderán su empleo y entrarán a una lucha en la que saldrá vencida su ineptitud notoria. Pero lo que más choca y molesta, lo que produce crispamientos de nervios y exasperaciones violentas, es la actitud de la autoridad federal, que también se presta a las intrigas de provincia.
            Los Srs. Trinidad Espinosa y socios, en el amparo promovido contra actos del Tribunal Superior de aquella agobiada entidad federativa, presentaron sus alegatos desde el 26 de septiembre de este año y hasta la fecha no se ha pronunciado la sentencia respectiva. Han pasado dos meses diecinueve días, sin que el Juez de Distrito haya cumplido con lo dispuesto en el art. 806 del Código de Procedimientos Federales, que le ordena pronunciar su sentencia dentro del improrrogable término de ocho días.
            Esta burla a la ley, a la sociedad y a los intereses particulares, debe castigarse conforme al art. 841 del mismo Código, si es que no se opta, como debía hacerse, con la destitución de ese elemento nocivo en la Administración de Justicia Federal.
            Un escarmiento de este género, será una eficaz cortapisa a los actos arbitrarios que impiden el saneamiento de la judicatura. Nos permitimos, pues, excitar a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, para que, con la independencia e integridad que en muchos casos ha demostrado, ponga enérgico y eficaz correctivo a los arbitrarios procedimientos del Juez de Distrito de Sinaloa.