Regeneración N° 18, 15 diciembre 1900

Del informe presidencial

Los ramos de Justicia e Instrucción Pública han sido atendidos preferentemente, “teniendo en cuenta –dice el informe- que la justicia es la garantía de todos los derechos y la salvaguarda de todos los intereses individuales y colectivos, y la instrucción pública la llamada a resolver el problema del porvenir, desde el punto de vista social, político y económico, educando a la juventud en el culto de la ciencia, de la libertad y de la patria.”

Por falta de espacio no hacemos hoy un balance de los trabajos efectuados en el ramo de Justicia. Quizá lo haremos después, para demostrar que las afirmaciones dogmáticas del informe presidencial no se fundan en la realidad de la escasa gestión administrativa de esa Secretaría.

Pero hay algo más curioso en ese informe:

“Dato característico de los medios empleados para garantizar los intereses sociales, ES LA DISMINUCIÓN DE LA CRIMINALIDAD, pues aun cuando ha existido muy arraigada la preocupación de que el coeficiente de la criminalidad ha aumentado, una concienzuda estadística ha venido a revelar que, en realidad no es el número de delincuentes el que se ha acrecentado, según hice observar en mi Mensaje a las Cámaras Federales de 16 de Septiembre de 1898, sino el servicio de la Policía Judicial, el que ha perfeccionado sus procedimientos de represión y castigo.”

Vemos que el informe alude con fruición a la ya muy comentada estadística del Procurador de Justicia del Distrito Federal y a la que nos hemos referido en este periódico1. En efecto, tiene razón el Señor Presidente de la República, “no es el número delincuentes el que se ha acrecentado,” es el número de prisiones arbitrarias lo que eriza los cabellos y a primera vista introduce “la preocupación de que el coeficiente de criminalidad ha aumentado.” Esa preocupación queda destruida con aquella estadística de la que aparece que de 11 500 individuos, fueron puestos en libertad por desvanecimiento de datos, por absolución, por no acusación y por falta de méritos, 6 500.

La criminalidad no ha aumentado; lo que sucede es que “el servicio de la Policía Judicial, ha perfeccionado sus procedimientos de represión y castigo,” y su perfeccionamiento ha llegado hasta el ejercicio de la prisión arbitraria sobre esos 6 500 infelices encarcelados en un año, para resultar inocentes.

1 Véase supra,art. núm. 11.