Regeneración N° 18, 15 diciembre 1900

Decepción

Mucho se decía, y aún se llegó a asegurar, que al terminar el General Díaz su pasado periodo presidencial, el Ministro de Justicia e Instrucción Pública, Lic. D. Joaquín Baranda, pondría su renuncia, la que le sería aceptada.

Pero, con disgusto general, no ha sido así, y por el contrario, el Ministro referido seguirá ocupando su puesto, en el que, a decir verdad, y con franqueza lo manifestamos, poca o ninguna actividad ha demostrado.

En efecto, el Ministerio de Justicia e Instrucción Pública, ha caminado y seguirá caminando a la retaguardia de las otras Secretarías de Estado, por su labor rutinaria y exasperante falta de iniciativa. La poca administración de ese Ministerio, se debe a su mucha política; en su esfera de acción había de secundar el programa del General Díaz: “Mucha política y poca administración.”

El Ministerio de Justicia, hace política; también él ha atraído a los elementos disidentes y los ha hecho sus partidarios concediéndoles canongías; los individuos que vociferaban groseramente y sin pudor, en contra de su mala administración, se han callado, al sentir en sus bolsillos algunos cobres. Sostiene, aunque sea con migajas algunas empresas, que se dicen periodísticas, destinadas a hacer ver méritos, donde ni siquiera hay obra.

En su afán de tener partidarios, sostiene jueces como Serret, Patiño Suárez, Saunders, Castellanos León, Juan C. Aguirre, Wistano Velázquez y el Magistrado Domingo León, que no son capaces para desempeñar los puestos que se les han dado.

No nos imaginamos por qué el Presidente no se fijó en la marcha lenta y pesada del Ministerio de Justicia e Instrucción Pública, para que le hubiera admitido su dimisión al Ministro.

Hoy, tomando nosotros a lo serio las palabras que dijo el General Díaz, cuando le llevaron la soporífera hoja La Opinión “EN LO PORVENIR, YA NO VERÉ EN LA PALABERA ESCRITA DEL PERIODISMO MEXICANO EL ATAQUE DEL ADVERSARIO, SINO EL CONSEJO DEL AMIGO,” le hacemos la indicación de que el público se sentiría feliz con tener otro Ministro de Justicia, un Ministro con iniciativa y laborioso, con energías nuevas, que suplan a las antiguas, de las que, por otra parte, muy poco se puede esperar ya.