Regeneración N° 18, 15 diciembre 1900

En la cárcel de Hermosillo

Es alarmante el estado que guarda la Administración de Justicia en Sonora. Sabemos que el Sr. Jesús Z. Moreno, director de nuestro valiente y estimado colega El Demócrata, de Hermosillo, se le oponen cuantas dificultades se le vienen a las mientes a sus perseguidores, para impedirle que se comunique con entera libertad con su defensor, el Sr. Lic. Manuel R. Parada.

Si el defensor solicita al Juzgado una entrevista con su cliente, se acuerda de conformidad a la solicitud; pero ya en la prisión se le ponen trabas e infinidad de obstáculos que dan por resultado que no se pongan de acuerdo el Abogado y el preso, y por lo tanto, que se perjudique la defensa de este último.

Tal rigor, empleado por la servidumbre de la cárcel, no es más que el reflejo del encono, con que el Gobierno de Sonora ve a todos aquellos que desenmascaran enérgicamente sus faltas. Ese Gobierno no se satisface con encarcelar a sus enemigos, sino que procura, en todo momento, hostilizarlos, por más que su torpe conducta sólo sirva para desprestigiarlo más cada día.