Regeneración N° 18, 15 diciembre 1900

BRINDIS QUE RESULTA CLERICAL

Un periódico semioficial, reñido contra todo lo mexicano, y que aunque algunas veces se pone la careta liberal, no tiene empacho en arrojarla con desenfado, cuando se trata de halagar ese acto horrible de debilidad política, que se llama política de conciliación, que a la postre nos conducirá al caos social por obra y gracia de las contemplaciones y complacencias, bate palmas con motivo de unos comentarios, que según sus ideales conservadores, hace El Tiempo, con motivo del brindis pronunciado por el Presidente de la República en el banquete que le dieron los Gobernadores de los Estados.
            Dice El Tiempo:
            “Los enemigos de esa paz cordial son los dogmatizadores constitucionales, que se han quedado como rezagados en los lindes del año de 57, y que todavía de cuando en cuando, vociferan la persecución a nombre de la libertad de conciencia. Estos tales, protestan contra la política de conciliación, y en los conciliábulos risibles de la francmasonería, gritan aún, como en los buenos tiempos del directorio de Siéyes y de Barras: LA SOBERANÍA DEL PUEBLO, EL SANTUARIO DE LAS LEYES, LA INVIOLABILIDAD DE LA REPRESENTACIÓN NACIONAL, etc., LA OBRA DEL SEÑOR GENERAL DÍAZ, HA TENIDO EL SINGULAR MÉRITO DE AHUYENTAR TODOS ESTOS FANTASMAS DE JACOBINISMO ANTEDILUVIANO, Y DE CONDUCIR SIN ELLOS LA NAVE DEL ESTADO.”
            Bueno está que El Tiempo declame de este modo, pero no nos parece bien, que el periódico semioficial, acoja con calor tales dislates, que no sirven más que para cubrir de ridículo nuestras instituciones.
            El Tiempo está contento con el actual Gobierno, porque no es un gobierno liberal. Es un gobierno conservador, y la prueba de ello es, que en el poder, tanto de la Federación como de los Estados, se encuentran individuos que lucharon en el bando conservador y otros que hicieron traición a la Patria en la época del llamado Imperio.
            La política que alaba El Tiempo, es la de conciliación, la que ha acabado de hundir las instituciones democráticas.
            No queremos hablar más de este asunto que nos sonroja, y que es una mancha que con dificultad será lavada por las generaciones venideras.
            Aplaudan los conservadores y traidores la tal política, pero no los liberales, si queremos distinguirnos de esa mala semilla que odia a la Patria, y que quisiera verla a los pies de cualquier déspota europeo.
            Repetimos: el Gobierno actual no es liberal. Los liberales están alejados de la política a la que han entrado de lleno, los conservadores y la peor y más asquerosa de todas las especies, la de los traidores.