Regeneración N° 19, 23 diciembre 1900

Informe del Señor Procurador de Justicia del Distrito

Dos largos años de preparación fueron necesarios, para que el Sr. Procurador de Justicia rindiese el informe concerniente a la criminalidad en el Distrito Federal durante el año 1898. Dos largos años de una gestación difícil, en los que el público ha caminado a ciegas en este medio social, sin conocer el sentido moral medio de la población en que vive y sin un dato que guiara en sus apreciaciones al periodista, al intelectual, al orador, al profesional, al recopilador, a todos los que se dedican a esta clase de estudios.

Pero veamos cómo se disculpa el Sr. Procurador de Justicia.

Después del inevitable halago del Sr. Ministro de Justicia, diciéndole que batalla sin cesar (el Sr. Ministro) por la realización de la más pronta eficaz y cumplida administración de Justicia, sendero que sigue el Sr. Procurador publicando un Informe casi legendario “para corresponder en lo posible con sus modestos e insignificantes trabajos (textual) al honor que se le ha dispensado de desempeñar el cargo de Procurador de Justicia en el Distrito Federal,” asegura que no ha podido contar con los memoriales suficientes, ni sus esfuerzos han sido bastantes para poderlos “obtener,” ni ha podido vencer las resistencias que se le han venido presentando para acatar la ley, como desearía se acatase.

Una vez que el Sr. Procurador de Justicia ha confesado su impotencia, asegura que los Sres. Jueces del Ramo Penal no han cumplido con la obligación que les impone el art. 721 del Código de Procedimientos Penales, de remitir oportunamente a la Secretaría de la 2ª Sala del Tribunal Superior las noticias o estados respectivos. El Sr. Procurador de Justicia, denuncia, pues, ante el Sr. Ministro, que los Sres. Jueces del Ramo Penal no cumplen con su deber en un punto tan interesante.

No sabemos hasta qué punto sea cierta la imputación del Sr. Procurador, pero sí podemos afirmar que hay Jueces laboriosos que seguramente habrán cumplido con esa obligación.

También arremete el Sr. Procurador de Justicia contra sus Agentes, imputándoles morosidad y no cumplimiento de sus deberes, por no enviar con regularidad los estados, que mensualmente deben presentar, de los negocios en que hayan intervenido. También creemos que hay Agentes del Ministerio Público activos y laboriosos.

Y el Sr. Procurador de Justicia se ha cruzado de brazos “teniendo que estar sujeto, muy a su pesar, a las dilaciones originadas por las causas antedichas.”

No nos parecen muy acertadas las excusas del Sr. Procurador de Justicia. Si los jueces han desobedecido un precepto legal, debió el Procurador haberlo puesto en conocimiento del Sr. Ministro, ya que este Señor (según aquel funcionario) “batalla sin cesar por la realización de la más pronta, eficaz y cumplida administración de Justicia.” Sin embargo, veremos qué efectos produce en lo futuro, la rezagada denuncia del Sr. Procurador.

Si los Sres. Agentes del Ministerio Público han descuidado sus obligaciones, esta no es excusa, esto constituye una imputación de morosidad y falta de energías, que se hace el Sr. Procurador. Los Sres. Agentes son sus inmediatos subordinados. Tiene la obligación de cuidar que cumplan con sus deberes. Si no lo hace, suya es la responsabilidad, como ingenuamente lo confiesa, después de haberla imputado a sus Agentes. Pero promete en su informe que “procurará” remover los obstáculos que se le han presentado.

Parece que después de esas disculpas resultará inútil la última. Dice el Sr. Procurador que “el Reglamento del Ministerio Público señala el angustioso término de un mes, el de Enero de cada año, para rendir este informe, y los trabajos de concentración, clasificación, cálculos aclaraciones, rectificaciones, etc., que demanda, no pueden llevarse a efecto en tan corto tiempo.” No fue este el motivo de la dilación del Informe. Fue que los Sres. Jueces y Agentes, según el Procurador, no cumplieron con su deber. Una y otra disculpa no se compadecen. La primera elimina a la segunda.

Pero si la última fuera atendible, el Sr. Procurador de Justicia nos daría el espectáculo de prorrogar por dos años, el perentorio término de un mes que le señala el Reglamento, mes suficiente para presentar una Estadística tan sencilla como la que tenemos a la vista.

Ya nos ocuparemos detenidamente de ese informe.