Regeneración N° 19, 23 diciembre 1900

MÁS ARBITRARIEDADES DESTRUIDAS

La Suprema Corte de Justicia de la Nación ha amparado, por unanimidad de votos, a la Sra. Carmen L. P. Viuda de Salmón, dueña de la imprenta en que se editaba La Regeneración de Sinaloa, periódico que fue suprimido por la arbitraria administración cañedista.

El amparo fue pedido contra actos del Juez 1º de 1ª Instancia de Culiacán, que secuestró dicha imprenta, empastelando la letra y casi destruyendo los útiles tipográficos. Un rudo ataque a la propiedad y una punible irreverencia a la ley, son la síntesis de esos procedimientos arbitrarios.

A más de que ya la Suprema Corte de Justicia en ejecutoria de 25 de Septiembre de este año, declaró que no había delito alguno en los conceptos vertidos en aquella publicación por los Sres. Lics. Buelna y Gaxiola, lo que conducía a la consecuencia de que el establecimiento tipográfico no era, ni podía ser, el instrumento de un delito que no existía, los procedimientos del Juez de Culiacán merecen un enérgico reproche.

La Sra. Salmón vive en Guadalajara, por lo que, naturalmente, era imposible que tuviera conocimiento de lo que en su imprenta se publicaba, y por tanto, era imposible también que hubiera dado su consentimiento para que se publicasen los artículos que el celoso Juez de Culiacán declaró delictuosos.

Si faltaba ese requisito indispensable para que un objeto de uso lícito, perteneciente a tercera persona, se decomisase como instrumento de delito, los procedimientos del Juez, de ilegales, se convierten en monstruosos, y merecían la censura que la Suprema Corte le ha hecho al revocar su resolución atentatoria.

Nuestras felicitaciones a la Suprema Corte, por haber destruido esos actos tan burdamente violatorios de garantías individuales.

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