Regeneración N° 20, 31 diciembre 1900

El asunto Jimeno

Ya conocen nuestros lectores los detalles de este asunto originado por el fallecimiento de una niña en los calabozos de la 6ª Demarcación de Policía. Tenemos que consignar ahora un hecho plausible de nuestras autoridades: tan luego como la prensa de la Capital (especialmente El País y El Popular), hizo conocer al público los detalles de la trágica muerte de aquella niña, la Superioridad ordenó se abriese una averiguación, en la que, desde luego, se dedicó a trabajar con entusiasmo y talento, el Sr. Juez 2º Correccional, Lic. José Peón del Valle.

Conocemos ya el fruto de esa averiguación: el encarcelamiento del Secretario de la Comisaría y del cabo de puertas. Después, vendrán quizá nuevas aprehensiones. Creemos que pronto quedará definida la situación de los procesados y que la justicia será inexorable.

Es de aplaudirse la actitud de nuestras autoridades en este asunto. Todavía faltan medidas. Las Comisarías adolecen de graves defectos de organización y su personal, con muy escasas excepciones, no corresponde a nuestras aspiraciones de progreso. No ha pasado mucho tiempo todavía, para que pudiera olvidarse, de los tormentos que se dice fueron inferidos a los autores del robo de la casa Brillanti, a los autores del robo de la Profesa y la trágica muerte de Tortolero1. Hace tres años, un Comisario tomaba parte activa en el supuesto linchamiento de Arnulfo Arroyo. El mismo Comisario Jimeno, ha sido denunciado por la prensa, porque en la Comisaría de su cargo, han muerto sin los auxilios médicos algunos detenidos.

Se presenta una hermosa oportunidad para fumigar esas oficinas y creemos que la autoridad aprovechará  para proteger los intereses de esta sociedad, conmovida por el escándalo último.

1 Refiérese a Manuel Tortolero, cura de Tlanepantla, murió el 8 de julio de 1897. La versión oficial fue muerte por asfixia. Se imputó su muerte al Inspector General de Policía, Eduardo Velázquez.