Regeneración N° 20, 31 diciembre 1900

Juez acusado

Ya conocen nuestros lectores al Juez de 1ª Instancia del Cantón de Túxpam, Veracruz, Lic. Ismael Iriarte y Drusina, que no se distingue por su amor al trabajo, ni por su respeto a las leyes. Esos graves defectos de dicho funcionario, reciamente eslabonados a su deficiente labor judicial, lo han hecho tropezar de improviso con una enérgica acusación que, ante una de las salas del Tribunal Superior de Veracruz, le ha promovido el Sr. Gabriel M. Carrasco, caballero bien conocido y apreciado en el puerto de Veracruz.

Se nos informa que el acusador, con la convicción de la justicia que le asiste, continuará con toda energía el juicio de responsabilidad en que ha incurrido dicho Juez al decretar algunos procedimientos altamente nocivos a los intereses del Sr. Carrasco, quien los define de ilegales, atentatorios y punibles.

Es digno de cordial aplauso el proceder recto y legal del Sr. Carrasco, al acudir al Tribunal Superior de Veracruz en busca de una reparación a sus derechos lesionados por un Juez arbitrario. Los desmanes de las autoridades judiciales deben ser reprimidos con vigor y energía y ojalá que todos los ciudadanos acudieran con sus quejas a los Tribunales Superiores, exigiendo responsabilidades. La acción debe ser efectiva y continuarse con tenacidad y valor. Quizá entonces las autoridades arbitrarias sentirían el freno que a sus apasionamientos o torpezas pone la ley, y no se burlarían del oprimido cuando éste, en un arrebato viril, lanza una protesta teórica que se confunde con los espasmos de la impotencia.

Ya estudiaremos detenidamente este asunto en vista de los datos que pronto recibiremos. Mientras tanto, esperaremos que el Tribunal Superior de Veracruz se haga acreedor a sinceros aplausos, separando al Juez Iriarte y Drusina de un puesto en que, solamente ha tenido el talento de atraerse la antipatía de los dignos vecinos de Túxpam.