Regeneración N° 20, 31 diciembre 1900

Depósito sui generis

Ante el Sr. Juez de Distrito de Michoacán, promovió un amparo J. Guadalupe Ceballos contra actos del Prefecto de Distrito de Ario de Rosales, D. Luis Solchaga, por haber sido encarcelado arbitrariamente. La noticia, en estos sencillos términos, pasaría desapercibida porque se ha adquirido la costumbre de presenciar con demasiada frecuencia tales actos atentatorios; pero el caso trae impreso un sello de novedad que alarma.

Al rendir ese Prefecto de Distrito el informe con justificación que le pidió la autoridad federal, aseguró ingenuamente que Ceballos no estaba preso, sino que, habiendo salido sorteado (Ceballos) para el servicio de las armas, lo había puesto en depósito en la cárcel pública del lugar, en donde todavía se encuentra ese infeliz desde le 3 de Octubre pasado, sin que su depositario procure aliviar su situación aflictiva.

Dura sería la calificación que merece el Prefecto de Distrito mencionado; no basta la burla a la ley, es necesario también poner un toque burlesco a la infeliz situación del encarcelado. Ambos actos reprochables, descubren la miseria de un estado social deficiente.

Para el referido Prefecto, cuando se pone a un individuo en la cárcel, no está encarcelado, sino que se halla únicamente en depósito. Entre el encarcelamiento y el depósito en la cárcel pública, el cerebro del mencionado Prefecto encuentra la misma diferencia que encuentra que hay entre el encarcelamiento y la libertad. Con Prefectos de criterio tan rudo, de teorías tan extrañas, de procedimientos tan primitivos, los habitantes de Ario de Rosales estarán sujetos siempre a la incertidumbre de un depósito decretado por la autoridad política malhumorada y quisquillosa.

Nos permitimos llamar la atención sobre el particular al Sr. Gobernador del Estado para que procure alejar de su administración a esos depositario que, en vez de contribuir al progreso de una entidad federativa, pueden conducirla al desprestigio.