Regeneración N° 4, 31 agosto 1900

El juez de texcoco y el agente de “el español”

En nuestro número anterior1, dijimos que el referido Juez había prohibido al Agente de “El Español” la venta de ese periódico en Texcoco. Dicho juez explica su conducta en una carta enviada a nuestro colega “El Popular.”2 Después de indicar que llamó al Agente de aquel periódico en averiguación de delitos que hubiera podido cometer el cabo de policía de esa Ciudad, hecho denunciado por “El Español,” dice el Juez:
            “Además de todo esto, se le hizo comprender al dicho papelero la extensión de la libertad de trabajo y del comercio, repitiéndole varias veces en previsión de un error en su inteligencia, que podía dedicarse con toda confianza al trabajo que había elegido de repartidor de periódicos; porque este trabajo siempre ha sido, es y será útil y honesto a la sociedad, a los ciudadanos y a los Gobiernos, puesto que contribuye en su último detalle a la libre manifestación de las opiniones y a la vulgarización de las verdades; pero con motivos fundados y que en su oportunidad quizá serán debidamente apreciados, se le hizo comprender que no llegara a desnaturalizar su honesta y útil ocupación repartiendo a la vez libelos difamatorios, pues éstos en su carácter de tales, por más que vayan impresos, siempre serán estigmatizados por la prensa honrada.”
            “De lo dicho se desprende que lejos de habérselo prohibido a Amado Muñoz el reparto de periódicos, se le reconoció su derecho y sólo se limitó el Juzgado a llamarle la atención sobre la posibilidad de que llegara a inodarse en la acción reprensible de circular libelos difamatorios.”
            Para nada debió el Juez hacer comprender a un individuo llamado a declarar como testigo, pues no fue otro su carácter, que no debía desnaturalizar su honesta y útil ocupación repartiendo libelos difamatorios. Claro se ve que el Juez pretendió influir en el ánimo del Agente de “El Español,” para que no vendiera en Texcoco ese periódico, restringiendo con ese acto la libertad de comercio, pues si “El Español” es un libelo, como lo llama el Juez, estará sujeto a un proceso cuando delinca; pero ninguna autoridad debe adelantar juicios sobre una publicación sin incurrir en su censura.

1 Véase supra, art. núm. 18.

2 El Popular, ‘Diario independiente, moderno, político, ilustrado, poco-serio y de caricaturas,’ México, D. F., (1897-1904; 1906-1908). Dir. Francisco Montes de Oca.