Regeneración N° 7, 23 septiembre 1900

UN JUEZ AGRICULTOR

El Estado de Guerrero, que es uno de los más atrasados de la República, gracias al mal tino que ahora se ha tenido para imponerle autoridades, ya administrativas, ya judiciales, que han visto y ven con despego todo lo que se refiere al adelanto moral y material del infortunado Estado suriano, tiene jueces que no cumplen con su deber, salvo honrosas, pero escasas excepciones.
            El Juez de Letras de Coyuca de Catalán, Don Domingo Zambrano, tuvo algunas desavenencias con el Secretario de su Juzgado, por lo que se separó este señor.
            Por esta causa, y encontrándose el Juez en la imposibilidad de despachar él solo los negocios, pues que como en materia de ilustración no se distingue, y además, no estudia, como acontece aquí con el Juez Correccional Pérez y el Menor Clímaco, no ha actuado con los testigos de asistencia que ordena la ley, sino que dijo a los litigantes: que se suspendía la tramitación de lo civil hasta que el Tribunal Superior le mandara Secretario para evitarse responsabilidades. Sin embargo, actúa en los negocios que mejor le parece.
            Se ha visto, que aun cuando hay Secretario, rara vez asiste al tribunal, pues que se dedica con asiduidad a sus labores agrícolas, en lugar de estudiar los negocios que tiene obligación de conocer.
            Conveniente nos parece, ya que el Juez Zambrano es tan cuidadoso de sus intereses agrícolas, que se dedique todo el tiempo que quiera a esa clase de labores, y al efecto, llamamos la atención a quien corresponda, para que haciendo renunciar a Zambrano, ponga en su lugar a alguna persona competente para desempeñar tan delicado cargo como es el de Juez de Letras, para el que se requiere ilustración, y mucho estudio sobre todo.
            Esta noticia nos la comunica el inteligente abogado Sr. José Trinidad Lugo, para que hagamos públicos los anteriores hechos.
            Felicitamos al Sr. Lugo por el valor civil que demuestra al comunicarnos esa noticia, ese valor civil que por desgracia escasea en el país y por cuya carencia se ensoberbecen los malos funcionarios.