Regeneración N° 7, 23 septiembre 1900

El asunto del “Onofroff”

 Ejecutoria de la Suprema Corte
Con satisfacción hemos sabido que la Suprema Corte ha amparado al Sr. Sánchez Arce, contra el auto de formal prisión dictado por el Juez de 1ª Instancia de Toluca, en el proceso seguido al referido Gerente y responsable de “Onofroff.” Sentimos satisfacción, porque la Corte ha venido a confirmar nuestra tesis planteada en números anteriores1, de que los delitos cometidos por medio de la prensa no son continuos, y porque la teoría sustentada por el Juez Montaño de Texcoco en la hoja suelta que refutamos en nuestro número anterior, viene por tierra ante la severidad de nuestras leyes.
            La Suprema Corte ha resuelto que el Juez de 1ª Instancia de Toluca aplicó inexactamente la ley penal, porque consideró como elemento constitutivo del delito de difamación, la publicidad, la que, según el art. 1052 del Código Penal del Estado de México, constituye únicamente una circunstancia agravante de 4ª clase. Que por lo tanto, no siendo la publicidad la que constituye el delito de difamación, no puede sostenerse, sin aplicarse inexactamente la ley, que la circulación de un periódico da competencia a los jueces de los distintos lugares donde residen los lectores del mismo.
            Definido por la Corte que el delito de difamación cometido por la prensa, no es continuo, resuelve que el auto de formal prisión dictado en contra de Sánchez Arce es violatorio de los arts. 14 y 16 de la Constitución, por ser notoriamente incompetente el Juez de 1ª Instancia de Toluca para conocer del negocio.
            Ya verá el Juez de Texcoco que no tardó mucho tiempo para que la Suprema Corte se encargara de refutar su hoja suelta. También no tardó mucho tiempo para que el Juez 1º Correccional, que fue quien cumplimentó en esta Ciudad el exhorto para que se clausurara la imprenta de “Onofroff,” recibiera de la Suprema Corte una lección, a fin de que en lo sucesivo sepa que un Juez no está obligado a obsequiar un exhorto que encierre una violación a las garantías individuales, pues, como ha dicho el ilustre Vallarta2, a quien el Juez 1º Correccional no conoce, sobre la cortesía de cumplimentar un exhorto, están los derechos del hombre.

 

1 Véase supra, art. núm. 30.

2  Ignacio Luis Vallarta. (1830-1893). Abogado, literato y profesor jaliciense. Secretario particular del gobernador Santos Degollado (1855), diputado al Congreso Constituyente de 1856-1857, magistrado del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Jalisco (1857), coronel del Batallón Hidalgo (1861). Emigró a Estados Unidos durante la intervención francesa. En mayo de 1866 se unió al gobierno de Juárez en Zacatecas. Gobernador de Jalisco (1871-1875).  Secretario de Relaciones Exteriores en el primer gobierno de Porfirio Díaz  (1877-1978). Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, (1878-1882). Autor de Votos de Vallarta, Sobre el juicio de amparo y Comentarios a la Constitución.