Regeneración N° 7, 23 septiembre 1900

Resabios Monárquicos

Don Rafael Izábal1, Gobernador del Estado de Sonora, parece que después de comer resulta amable y expansivo, aunque su amabilidad y expansión no estén de acuerdo con los severos preceptos de la ley escrita. Sus procedimientos en los banquetes tienen cierto sabor monárquico que no encaja en nuestras costumbres.
Nuestro inteligente colega La Evolución, de Durango, nos da cuenta de uno de ellos.

A fines del mes pasado, dicho Gobernador dio un banquete, y en él se acordó poner en libertad a los presos políticos, atropellando las facultades del Juez y los preceptos de la ley a la que, bien o mal, estaban ya sujetos los procesados. D. Belisario Valencia, Director de El Sol, se negó a salir de la prisión sin orden del Juez, pero fue sacado de ella por el Fiscal del Tribunal, D. Alejandro Ainslie. Como no se le devolviera su imprenta, ocurrió por escrito al Juez solicitando la devolución, o que se continuara su proceso, del que tiene la seguridad de salir bien, con auxilio de la justicia federal. La contestación del Juez fue mandarlo reducir nuevamente a prisión, después de cuatro días de libertad por orden del Gobernador.

Muy triste idea da el procedimiento del referido Gobernador, que en una solemnidad se sintió magnánimo, y resolvió la libertad de dos presos políticos. Seguramente creyó que todo podía hacerlo, hasta invadir las facultades de la autoridad judicial, con un procedimiento que sólo era de la incumbencia de ésta.
Es necesario que el mencionado Gobernador, estudie su papel, y deslinde el círculo de sus atribuciones, a fin de evitar espectáculos de esta naturaleza. También es necesario que los jueces acostumbren protestar virilmente contra invasiones semejantes.

 

1  Rafael Izábal. (1854-1910). Militar sinaloense. A partir de 1879 fue cinco veces diputado local, y dos diputado federal. Vicegobernador de Sonora de 1891 a 1895; gobernador interino, de 1900 a 1903 y constitucional de 1903 a 1907. Combatió a mayos, seris y yaquis. En 1906, con ayuda de los rangers de Arizona, reprimió la huelga en el mineral de Cananea. Acusado de traición a la patria fue absuelto y designado, en 1907, senador por el Estado de Guerrero.

1bis Véase supra, art. núm. 29.