Regeneración N° 7, 23 septiembre 1900

OTRA VEZ EL JUEZ PÉREZ. SOLICITUD DE DESTITUCIÓN DEL JUEZ

Contra derecho, acaba de poner en libertad el Juez 1º Correccional Pérez, a un individuo que después de haber estado tomando copas en una cantina, se negó a pagar el importe de ellas. El dependiente de la cantina por más que reclamó el precio de las copas servidas, sólo consiguió que el bebedor, indignado por el cobro que se le hacía, se armara de un ladrillo con el que lo golpeó causándole una herida.
            En el Juzgado declaró la madre del heridor que el dependiente la había dado un manazo, y que su hijo, en su defensa, golpeó con el ladrillo al dependiente. Con esta declaración estuvo conforme el heridor, ratificando que en defensa de su madre se había visto obligado a golpear al cantinero.
No hay testigos que abonen las declaraciones del heridor y su madre. Tampoco obra en el proceso constancia médica ninguna que asiente la existencia de huella alguna causada por el manazo del dependiente, pero esto no obstante, el Juez Pérez, ha declarado exculpante la circunstancia de haber obrado el heridor en defensa de su madre, circunstancia que no está probada.
Por lo visto, nunca podría tachársenos de apasionados, al pedir la destitución del Juez Pérez, quien no podrá desempeñar debidamente su cargo por su falta de instrucción, revelada hasta el último grado en asuntos como los que acabamos de relatar.
Nunca nos cansaremos de decir, que el cargo de Juez debe estar desempeñado por verdaderos abogados, es decir, por personas realmente ilustradas.