Regeneración N° 7, 23 septiembre 1900

Atrocidades en Hidalgo

Hasta nuestra mesa de redacción ha llegado un reportazgo que rectificaremos o ratificaremos en vista de los autos respectivos. También en vista de esos autos daremos a conocer en su oportunidad detalles de un carácter alarmante.
            Se trata de un juicio de amparo, del que está conociendo el Juez de Distrito del Estado de Hidalgo, promovido por D. Arnulfo Basurto, contra actos del Juez Conciliador de Huichapam, Lic. Carlos Chávez Nava, en funciones de Juez de primera Instancia, por falta temporal del propietario.
            El caso, según nos lo ha referido nuestro informante, persona digna de crédito y respetable por todos conceptos, es el siguiente:
            El Sr. Basurto tiene escrituras públicas que comprueban su propiedad sobre unos terrenos donde está plantada una magueyera. El cultivo y explotación de ésta, mereció el calificativo de robo por parte de un tercero que cree tener derecho sobre la misma magueyera y presentó querella ante el Juez que hemos mencionado y quien, se nos asegura, había sido antes patrono del querellante en reclamación de los mismos magueyes. Para comprobar la propiedad objeto que se decía robado, solamente le presentó una prueba, la testimonial, insuficiente por tratarse de bienes raíces, y con este endeble fundamento, se dictó el auto de formal prisión, que fue revocado por el Tribunal Superior, con el muy obvio fundamento de que no hay robo de cosa raíz.
            La rara manera del Juez infractor para burlar el fallo del Superior, fue dictando incontinenti otro auto de formal prisión por robo de aguamiel extraído de los mismos magueyes, lo que creyó el Juez que no podría ser tachado de bien raíz.
            Contra este auto se ha pedido el amparo de que conoce el Juez de Distrito del estado de Hidalgo.
            Se nos informa que los mencionados magueyes están dentro de los terrenos del Sr. Basurto, de manera que no puede concebirse error posible sobre su propiedad y que este hecho ha quedado plenamente probado ante el Sr. Juez de Distrito por medio  de peritos que, con vista de los títulos, practicaron el apeo.
            Sin hacer mención ninguna de los detalles a que hemos hecho referencia y con sólo el sencillo relato que acabamos de hacer, si en todos sus puntos está de acuerdo con la verdad, podemos asegurar que es sumamente crítica la situación del Sr. Juez Chávez Nava, no sólo ante la actitud que sin duda habrá de tomar el Gobernador del estado, quien debe ser celoso de la honra de su administración e interesarse en castigar a funcionarios que se muestren poco dignos de la confianza que en ellos se ha depositado; sino también, ante la Suprema Corte, que tan hermosos ejemplos ha dado de su respeto a las garantías individuales y que ha llegado, debido a  esa digna actitud, a ser considerada como una salvación en el desastre de la justicia.