Regeneración N° 7, 23 septiembre 1900

Disposición Arbitraria

El Imparcial, periódico que, por su carácter semi-oficial, es necesario darle crédito cuando trata asuntos oficiales, decía (y aceptaba, porque al no contradecir aceptaba) lo siguiente hace pocos días:
            “El Gobernador del Distrito, como medida preventiva, dispuso que en las Inspecciones de Policía, fueran detenidos por espacio de tres días, todos aquellos individuos a quienes se conoce como rateros, por haber sido castigados repetidas veces. Se trata de prestar la mayor seguridad posible a los forasteros, que en estos días de gran movimiento visitan la capital.
            “La detención de dichos individuos durará tres días, como dejamos dicho, y en las mismas demarcaciones en que sean arrestados se les darán alimentos. Esta disposición se ha comenzado a llevar a cabo desde el jueves, y ya en algunas Comisarías hay guardado buen número de discípulos de Caco.”
            De manera que, sobre las garantías individuales, que son las mismas para el potentado que para el ratero, sobre nuestra alharaquienta pretensión de civilizados, y sobre nuestro decantado respeto a la libertad individual, se dictan disposiciones de la naturaleza de la anterior, que el diario semi-oficial lanza a una publicidad de cincuenta y tantos mil ejemplares. Cuando en el extranjero vean cómo entendemos las medidas preventivas, van a sorprenderse grandemente, pues las hojas subvencionadas, tanto nacionales como extranjeras, a voz en cuello proclaman nuestra civilización.
            No creemos que el Gobernador del Distrito, esté haciendo méritos para llegar al puesto del Procurador General de la República a que parece estar designado, pues un Procurador de esta especie, necesita saber que nadie puede ser molestado en su persona, sino en virtud de mandamiento escrito de autoridad competente, que funde y motive la causa legal del procedimiento, que sólo habrá lugar a prisión por delito que merezca pena corporal y que todas las autoridades del país deben respetar y sostener las garantías que otorga la Constitución.
            De todas veras desearíamos que el Sr. Lic. Rebollar, ordene al periódico semioficial la rectificación de la noticia anterior pues a pesar de todo, nos negamos a creer que sea auténtica.