Regeneración N° 9, 7 octubre 1900

EL JUEZ DE PAZ DE IXTACALCO

No pasa número de “Regeneración” en que no demos cuenta de actos ilegales cometidos por autoridades de los Estados. Tócanos ahora referir un hecho ocurrido en Ixtacalco, y que de ser cierto, da lugar a muy serias reflexiones acerca del estado que guarda la administración de Justicia hasta en sus más insignificantes detalles.
Dice un periódico, que Gregorio Ibarra fue agredido repentinamente con un cuchillo por Jerónimo León, quien hirió a Ibarra en el brazo. Esto ocurrió en el cercano pueblo de Santa Anita.

El herido, que había sido también el agredido, se presentó ante el Regidor de Policía de Ixtacalco, a darle cuenta de lo que ocurrió, y este funcionario, en lugar de procurar la aprehensión del heridor, mandó encarcelar a la víctima.

Además a Ibarra no se le hizo ninguna curación durante su encierro, que se prolongó del lunes al miércoles de esta semana, porque según el Juez de Paz, no había obligación de proporcionar médico y medicinas al primer herido que se presentara. Esto quiere decir, que según el Juez de Paz aludido, sólo a determinados heridos hay obligación de hacérseles las curaciones necesarias, lo que además de ser ilegal, es inhumano.