Regeneración N° 10, 15 octubre 1900

Más arbitrariedades

Nuestro Corresponsal en Morelia, Mich., acaba de comunicarnos la noticia que en seguida damos a conocer a nuestros ilustres lectores, para demostrar que los cargos públicos están desempeñados por individuos, que a falta de ilustración, tienen el defecto de carecer de sentido común. Entiéndase que hablamos en general, porque hay honrosas excepciones, sólo que éstas escasean.
            El Sr. Manuel Olmos, compró a la empresa de la Compañía de Zarzuela “Pájaros Campuzano,” que actúa en Morelia, las funciones de la tarde y la noche del 7 del corriente.
            En el documento que formalizó el contrato entre el Sr. Olmos y la Empresa, consta que sólo ese señor tenía derecho de disponer del producto de las localidades vendidas para las funciones.
            Ahora bien; como los coristas se quejaran de que la Empresa no les había pagado su sueldo, que se vencía al día siguiente, el Juez que presidió el espectáculo por la tarde, un Sr. Salvador Escalante, embargó el producto de las entradas, dejando con ese procedimiento imposibilitado al Sr. Olmos para verificar sus pagos.
            Como se ve, fue incorrecta la acción del Juez de espectáculos, quien de un modo arbitrario, se abrogó facultades que sólo competían a la autoridad judicial, la que tenía que resolver, previa demanda de los coristas, si era justa o no su pretensión.
            Por otra parte, graves perjuicios se están ocasionando al Sr. Olmos, en virtud de permanecer aun el dinero embargado en poder de la autoridad administrativa.
            De esperarse es que se castigue a ese Juez de espectáculos, para que por medio del rigor, aprenda a respetar el derecho ajeno.
Apena consignar esta clase de noticias, que no hacen ningún favor a la idea de adelanto que se hace por las hojas subvencionadas del país y del extranjero.