Regeneración N° 12, 31 octubre 1900

UN FRAILE INSOLENTE

El cura de Villa Juárez, Distrito de Huauchinango, Estado de Puebla, tiene un carácter rebelde, ajeno a su mansedumbre evangélica. Ese individuo intentó, hace algún tiempo, cerrar una calle que atraviesa el cementerio de la Parroquia, a lo que se opuso el Presidente Municipal fundándose en que esa calle, a más de ser mucho tránsito, la ha poseído el Municipio desde tiempo inmemorial.

Ese acto levantado del Presidente Municipal, fue el botafuego que incendió el arsenal de improperios del referido cura.
Hará dos meses, que se impuso al fraile una multa de 25 pesos por infracción de las Leyes de Reforma, pues paseó en las calles al viático, escandalizando con sus actos.

Poco después, entre los números del programa de las fiestas patrióticas del 16 de septiembre, figuraba un paseo cívico que debía recorrer precisamente la calle en disputa.

El programa incendió la ira del fraile, quien envió una insolente carta al Presidente Municipal, carta que este funcionario puso en manos del Ministerio Público, ante quien el cura ratificó y profirió otras frases injuriosas.

En vista de esa insultante actitud, el Juez Menor y Correccional, a quien se consignó el asunto, aprehendió al fraile y decretó su formal prisión por injurias a la autoridad Municipal. El cura ocurrió a la vía de amparo, el cual se tramita en el Juzgado de Distrito de Puebla.

La impunidad en este caso, sería desastrosa, porque equivaldría a la sanción de la insolente actitud de los frailes del Distrito de Huauchinango. No hace mucho uno de ellos fue multado porque abofeteó en público al Presidente de la Junta Auxiliar de Xaltepec y a un Regidor. Es, pues, forzoso, que se repriman esos actos que relajan el principio de autoridad. Si no se efectúa el correctivo, no tardará mucho tiempo sin que cualquier fraile, encaramado en el púlpito, provoque la rebelión, como muchos otros han provocado el motín.