Regeneración N° 21, 7 enero 1901

Del Informe del Sr. Procurador de Justicia

De los resúmenes estadísticos presentados por el Sr. Procurador de Justicia del Distrito, aparece el siguiente dato que el referido funcionario no se atreve a explicar: en el año 1898, se registraron en el Distrito Federal, 8323 consignaciones arbitrarias. Es decir, 8323 individuos fueron molestados en sus personas arbitrariamente.

Veamos el cuadro estadístico del Sr. Procurador.

Criminalidad PRESUNTA…. 16 330.

Criminalidad EFECTIVA…. 8 007.

Diferencia………………………. 8 323.

De manera que, más del cincuenta por ciento de los consignados al Ministerio Público en el año de 1898, fueron puestos en libertad por absolución, por falta de méritos, por no acusación y por desvanecimiento de datos, y al menos el cincuenta por ciento de los consignados merecieron una pena, corporal o pecuniaria.

Es inconcuso, pues, o que la policía aprehende arbitrariamente a ciudadanos pacíficos y los Jueces se hacen solidarios de esas aprehensiones, o éstos decretan sin motivo legal justificado, sin previo examen y sin talento alguno, órdenes de aprehensión que en definitiva revoca el Tribunal Superior o la Suprema Corte o los Jueces mismos, decretando la excarcelación de una persona después de haberle arrebatado la libertad y quizá la honra.

En uno o en otro caso, el resultado es desconsolador y alarmante, porque demuestra la irrespetuosidad a la ley y ultraje a la Constitución.

En efecto: esta garantiza al individuo el que no será molestado en su persona sin causa legal. Ese precepto constitucional cierra todo resquicio por donde la arbitrariedad pudiera deslizarse y como sanción de ese precepto, nuestro Código Penal señala un castigo para el funcionario público, que viola algún precepto Constitucional. Y a pesar de esa penalidad, en 1898 se registraron 8323 prisiones arbitrarias; es decir, se violó el art. 17 de la Constitución 8323 veces en el año, y sin embargo, no tenemos noticia de un solo Juez procesado y castigado por tal delito, ni siquiera de que se le hubiese destituido por arbitrario.

Desde el momento en que no se respeta la Constitución y la libertad individual es susceptible e restringirse a capricho de las autoridades judiciales, esa pavorosa cifra de arbitrariedades seguirá figurando en los subsecuentes informes del Procurador de Justicia del Distrito Federal.