Regeneración N° 21, 7 enero 1901

ATAQUES DEL PERIODISMO OFICIOSO

Por tratarse de nuestro decoro como periodistas netamente independientes, nos vemos precisados  a defendernos del absurdo cargo que ha tenido a bien hacernos nuestro colega Lazo de Unión.
            Dice el colega, que se asegura que cierta minoría sostiene a «REGENERACIÓN»
            Con la franqueza y el vigor que nos caracterizan, desmentimos al periódico citado, pues «REGENERACIÓN» no necesita, ni pide, ni admite subvenciones.
            Nuestro carácter no se presta a la odiosa venta de ideas. Que enhorabuena la hagan los escritores sin conciencia, para los que el periodismo no es más que disfraz con que tratan de ocultar sus maquinaciones; que ejerciten esta práctica los individuos que se sirven de las columnas de un periódico como de una ganzúa para abrir todos los cofres o de un puñal para herir todas las reputaciones. Nosotros respetamos el periodismo, por la sencilla razón de que lo comprendemos, esto es, sabemos en qué consiste (el honrado por su puesto.)
            No creemos que el periodismo consista en la alabanza o el ataque por paga; aunque, a decir verdad, hay algunos que alaban, no precisamente por paga, sino por que en su carácter esta alabar, agasajar y hacer mimos a cualquier poderoso, conformándose con ganar su buena voluntad, ya que no pueden obtener las migajas de su empleo.
«REGENERACIÓN» vive por sus esfuerzos. Nuestro periódico vive porque tiene suscriptores. Su independencia, pues, está garantizada. No necesita, ni del Poder al que ataca valerosamente en sus actos oficiales, ni de esa minoría a que insidiosamente se refiere el colega, y que realmente, ignoramos cuál pueda ser.
Repetimos, nosotros respetamos el periodismo, lo comprendemos, sabemos en qué consiste: el periodismo no es la plazuela del rufián, para el ataque ni el lugar a propósito para que ejercite sus destrezas al ratero.