Regeneración N° 21, 7 enero 1901

EL ASUNTO MAINERO

La atención pública está fija en el asunto Mainero. Las informaciones periodísticas, abundantes en detalles que espeluznan, son devoradas febrilmente. Y hay razón para que se produzca esa tensión nerviosa en el público. No siempre destilan ante nuestros tribunales dramas tremendos de abundantes sorpresas. Del asesinato vulgar en la pulquería, a la sucesión interminable de crímenes erizados de detalles que crispan los nervios, hay una gran evolución delictuosa. El Coronel Mainero bordó sus hechos reprobados con talento, con un talento morboso que lo hizo tropezar de improviso con el banquillo de los acusados.

Y se le sentenció a quince años. Pero quizá la conciencia del Coronel se levantó indignada ante la benignidad de la pena, y apeló de la sentencia, para que un Tribunal Superior le impusiese una mayor. Creemos que los Sres. Magistrados accederán gustosos y castigarán severamente los actos inquisitoriales y repugnantes de que se acusa a ese Coronel. La salud del ejército así lo exige para escarmiento de otros muchos negreros con charreteras.