Regeneración N° 21, 7 enero 1901

FRUTOS DE UNA DISPOSICIÓN

La determinación irreflexiva del Gobierno del Distrito, levantando al rango de policía preventiva a los conductores de trenes de tracción eléctrica, está produciendo los frutos amargos que se esperaban.
            Un pasajero que ocupó un tren de Guadalupe Hidalgo, pagó con una moneda de veinte centavos y, el conductor, apoyado por el inspector, se negó con cualquier pretexto, a entregar el vuelto al pasajero. Éste se indignó con el proceder incorrecto de los empleados y exigió enérgicamente la cantidad que se le adeudaba; pero el Inspector del tren llamó en su auxilio al gendarme y fundado en su carácter de policía torpemente conferido por el Gobierno del Distrito, lo remitió a la Comisaría respectiva, en donde afortunadamente se puso en libertad al pasajero.
            Es altamente repugnante y nociva la facultad de que gozan estos empleados de tranvías y debe derogarse la torpe disposición que los invistió con el carácter de policía preventiva. Son innumerables los abusos que han cometido y pueden cometer, e innumerables, por tanto, los atropellos a que están sujetos los pasajeros que, después de haber sido robados e injuriados, tengan que peregrinar a una Comisaría, en donde pueden tropezar con el señor Jimeno, para colmo de desdichas.
            Creemos que el nuevo Gobernador del Distrito derogará esa inconveniente disposición generadora de abusos y tropelías.