Regeneración N° 22, 15 enero 1901

Del INFORME del Sr. Procurador de Justicia

El Sr. Procurador de Justicia del Distrito gusta de presentar sus estadísticas en la forma más desordenada posible, a fin quizá, de que nadie se entere de los palpitantes problemas que delinea nuestro estado social y que no se ha pensado hasta ahora en resolver. Mal cálculo del Sr. Procurador, pues por más que nos veamos expuestos a extraviarnos en el laberinto de sus estadísticas, penetraremos a ellas y presentaremos a nuestros lectores algunos curiosos datos.

En el informe del Sr. Procurador campea la obsesión, quizá para despistar a nuestros sociólogos, de sostener que el Distrito Federal arroja a las estadísticas universales un escaso número de delitos. Veamos el delito de lesiones.

La estadística del Sr. Procurador revela para el Distrito Federal, la suma de 3 204 delitos de sangre en el año de 1898. Esa suma es enorme comparada con la población media de 500 000 habitantes que el Sr. Procurador toma por base de sus observaciones. Recurramos a una comparación.

Los criminalogistas italianos citan con terror, la aldea de Artena, por ser la que arroja una cifra más elevada en las estadísticas del delito de lesiones. El profesor Sighele, hace subir esa cifra, como término medio anual, a 205 sobre 100 000 habitantes.

Si comparamos esa cifra con la que arroja la estadística del Sr. Procurador, tendremos para el Distrito Federal un promedio de 1 240 delitos de lesiones por cada 100 000 habitantes; es decir: el delito de lesiones es seis veces más frecuente en el Distrito Federal que en la pavorosa aldea de Artena, que tanto aterroriza a los criminalogistas italianos.

Es desconsolador ese descubrimiento, pero más desconsuela y alarma lo siguiente, desconsuelo y alarma que se hacen más profundos si se tiene en cuenta que nuestro Procurador pretende paliar con palabrería inútil, lo que desmiente y desenmascara su Estadística.

Dice el Sr. Procurador que “el delito de homicidio no debe reputarse que causa alarma porque, dado el número de condenados, teniendo en cuenta el censo del Distrito Federal, que no puede tener menos de 500 000 habitantes, vendría a representar, en relación, un 2 por cada 10 000, cifra verdaderamente insignificante.”

Para fundar esa insignificancia, el Sr. Procurador nos presenta el siguiente cuadro estadístico de delitos de homicidio en los principales países del mundo, en proporción por cada 100 000 habitantes.

Francia………………1.44

Alemania……………0.85

Austria……………….1.85

Bélgica……………….2.41

Inglaterra…………….0.48

Escocia……………….0.34

Irlanda………………..0.85

España………………..4.77

Después de leer ese cuadro, parece increíble que el Sr. Procurador haya afectado una miopía tan exagerada, para no distinguir que es incomparablemente mayor el delito de homicidio, sólo en el Distrito Federal que en cualquier nación europea.

Únicamente el Distrito Federal arroja veinte homicidios por cada cien mil habitantes, cifra que ninguna de esas naciones alcanza. El homicidio en el Distrito es más de cuatro veces mayor que el homicidio en España, que es la nación que arroja un número de criminalidad más elevado.

Y todavía asegura el Sr. Procurador de Justicia , bajo su palabra de honor y contra la inflexible y brutal lógica de sus números, que … “nuestras cifras indican que… el delito grave, si se quiere el crimen, es verdaderamente inapreciable (!!!)”

Cualquier reproche a las aseveraciones dogmáticas del Sr. Procurador, sería insignificante. Sus palabras pretenden barnizar una aspereza que descubren sus números. ¿Para halagar a quién ha pretendido desgastar las aristas de nuestra realidad criminal? No llegamos a resolver el problema. Si es al público, para el público escribimos nosotros desengañándolo. Si es al Gobierno, creemos que no sufrirá éste esa mistificación. Las estadísticas deben ser inflexibles y severas, porque ellas no tienen por objeto mal cumplir una obligación a los dos años, sino descubrir nuestro estado social, para aplicar el remedio.