Regeneración N° 22, 15 enero 1901

EL SANEAMIENTO EN GUADALAJARA

La publicación que ha hecho un Sr. Le Royal, de todos los incidentes que precedieron a la celebración del contrato del saneamiento de Guadalajara, efectuado entre el Gobierno de Jalisco y un Sr. O’Boile, ha desenmascarado muchas reputaciones al conocerse esos incidentes. De ellos hablaremos con detenimiento, a fin de que nuestros lectores conozcan la génesis de algunos contratos en que figuran personajes influyentes en la política, y que, por decoro, debían abstenerse de intervenir en ellos, para que no se supusiese el público que explotan su situación cerca del Gobierno.

Es muy frecuente, y por su frecuencia, alarmante, que las grandes concesiones y los contratos pingües, tengan por patrono una personalidad prominente en la política. Esto pasa en México, y acontece también en Guadalajara. Allá, ha desempeñado un interesante papel un Sr. insaculado D. Amado Rivas. La publicación del Sr. Le Royal, descubrirá la intervención de este señor en el negocio del saneamiento.

Esa intervención de personalidades prominentes, trae consigo la convicción de que carecen de bondad los servicios que ofrecen las empresas concesionarias. Cuando se tiene la convicción de un triunfo en el concurso abierto para efectuar tal o cual obra, salen sobrando los patronatos; pero cuando juega la intriga para que venza la nulidad, la impericia y el cálculo ansioso de ganancias locas, se ocurre al apoyo del poderoso que, más o menos convencido, a fuerza de honorarios, de la bondad de una obra, pone en juego su influencia y vence, porque tropieza con autoridades complacientes que tienen por religión el compañerismo.

No es difícil que esto haya sucedido en el presente caso. Para fundar el prejuicio, bastan dos observaciones: la de que la Ciudad de Guadalajara no necesita obras de saneamiento, y la de que las obras emprendidas chocan, a juicio de personas inteligentes, con los preceptos de la ciencia.

La publicación de Le Royal despejará la incógnita.