Regeneración N° 22, 15 enero 1901

ATROPELLO EN TEHUANTEPEC

Nuestro colega El Eco del Istmo, que siempre se ha distinguido por la sensatez y cordura de sus apreciaciones de actos de los funcionarios públicos, nos da cuenta de un atropello que sufrió su Director, D. Rafael Márquez, por parte de la autoridad política de Tehuantepec.

Recorría tranquilamente aquel señor el trayecto que hay de su taller tipográfico a su casa habitación, cuando fue aprehendido por la policía, la que le mostró una orden concebida en estos términos:

El Cabo de policía Feliciano Chavarría aprehenderá inmediatamente a Rafael Márquez, poniéndolo preso e incomunicado en la Cárcel pública de esta ciudad, a disposición de esta Jefatura, pudiendo catear las casas en donde se encuentre.

Tehuantepec, Diciembre 11 de 1900.- El Jefe político, Manuel Demetrio Santibáñez.

En virtud de esa orden, disparatada en su redacción y ayuna de fundamentos, se condujo al Sr. Márquez a uno de los departamentos de la cárcel pública, en donde permaneció hasta el día siguiente en que fue llamado a presencia del Jefe Político, quien le puso desde luego en libertad, no sin imputarle faltas que el Sr. Márquez ignora haber cometido.

Parece, pues, que se trata de un lujo de arbitrariedad, por parte de ese Jefe Político. Ello se desprende de los hechos enunciados y del laconismo de la orden de aprehensión, que no funda ni motiva la causa legal del procedimiento. Si el pretexto era una simple falta, estaba de más el ordenamiento de incomunicación rigurosa y la facultad de cateo, tan amplia, que podía haber dado motivo a una serie infinita de atropellos.

Parece que hay alguna inquina por parte del Sr. Jefe Político en contra del Sr. Márquez, originada por las críticas severas, pero legales, que ha hecho este señor, de algunos actos oficiales de dicha autoridad. Si este fue el verdadero motivo de la aprehensión, no sale muy librada la autoridad, de la acerba censura de la opinión popular.

Y ella, la opinión pública, debe mostrarse severa y enérgica, cuando se atropella a un ciudadano encarcelándolo arbitrariamente.