Regeneración N° 23, 23 enero 1901

NO DEBEMOS ESPERAR

Nuestro colega El Republicano periódico Oficial del Gobierno del Estado de Aguascalientes, suplica a la prensa de esta Capital y a los Estados, se sirva suspender su juicio sobre la prisión del Director de El Heraldo y la supresión de este colega, hasta que los tribunales resuelvan el asunto.

Tan galante indicación, hecha en los términos comedidos que distinguen al colega Oficial, no puede ser aceptada por nuestra parte. Explicamos nuestra conducta.

La prensa, nos referimos a la honrada, a la que discute y resuelve cuestiones sin más interés que el bien público, no puede ni debe esperar la resolución final de las cuestiones que interesan a la colectividad. Para entonces, la discusión sería estéril y vana, brillante, quizá, en teoría, pero desprovista de resultados prácticos. Sería esa un discusión académica, y tales discusiones no encajan ya en el periodismo actual, en el que se busca el fin práctico de evitar un atropello o de destruir una asechanza.

Y un atropello no se evita esperando que una sentencia cause ejecutoria, es decir, esperando que el atropello sea la verdad legal. Se evita discutiendo previamente los procedimientos ilegales, desmenuzando sus fundamentos, desnudando los atentados, arrojando sobre la plancha de la observación los móviles de los actos arbitrarios, y en fin, vaciando sobre la conciencia de los funcionarios torrentes de luz que disipen sus tinieblas. Entonces la prensa lucha con éxito, porque cuando tiene razón, vence y destruye los atentados y pulveriza las arbitrariedades.

Por otra parte, la discusión en la prensa, previamente a la resolución final de un asunto, puede evitar torpezas abortadas por la irreflexión o la ignorancia. Y entonces el funcionario (nos referimos a los honrados; los pillos ensordecen cuando juega la conveniencia) que ha hecho la anatomía de la discusión, recoge los elementos sanos, los ordena y los patrocina en su resolución, después del análisis delicado de la bondad de las argumentaciones debatidas.

Refiriéndonos al caso que motivó la indicación del estimado colega, nos parece que no debemos esperar  la sentencia definitiva para discutirla; es decir: no debemos esperar que la verdad legal sancione este principio desquiciador y turbulento: existe el delito de difamación a la autoridad. Al contrario, la prensa toda del país, porque a toda interesa la reconquista de los principios constitucionales conculcados, debe discutir un acto que ultraja al 7º de la Constitución.

Sentimos no obsequiar los deseos del colega, y solamente esperamos mayores datos para insistir en que los tribunales de Aguascalientes riñen con la ley, cuando de periodistas independientes se trata.