Regeneración N° 23, 23 enero 1901

ESBIRROS SIN CONCIENCIA

En uno de nuestros números anteriores consignamos la nota1 del atropello de que fueron víctimas varios distinguidos caballeros de Hermosillo, por el delito de ser desafectos a la mala administración del Gobernador Izábal de Sonora.
            El atropello no sólo se hizo odioso por su injustificación, sino por el lujo de vejaciones a que estuvieron sujetos los caballeros en cuestión, quienes fueron encerrados en inmundos calabozos infestados de asquerosas alimañas, haciendo que se les prohibiera el uso de lechos y otros muebles indispensables para que los atropellados gozaran de una relativa comodidad en su injusto cautiverio.
            Tales hechos demuestran que Izábal sólo trató de ejercitar sus venganzas, teniendo como instrumentos a autoridades desalmadas.
            Mal camino toman esos esbirros, que para quedar bien con un gobernante déspota y arbitrario, ahogan sus sentimientos de hombres, convirtiéndose en verdugos sin conciencia.
            Con esas vejaciones acaba de desprestigiarse (si es que alguna vez ha tenido prestigio) la torpe administración sonorense.

1 Véase supra,art. núm. 241.