Regeneración N° 23, 23 enero 1901

AUTORIDAD PARCIAL

Está a revisión ante la Suprema Corte, la sentencia que pronunció el Juez de Distrito de Campeche en el amparo que solicitaron los Sres. Salvador Martínez Alomía y Manuel Gutiérrez Zamora, Director y colaborador respectivamente de nuestro estimado colega El Reproductor Campechano, contra actos del Juez de los Criminal de aquella Ciudad, que los encarceló arbitrariamente porque con energía hicieron notar las deficiencias graves y las llagas que oculta la ruda o ineducada policía campechana.

Inútil parece decir que el Juez de Distrito negó el amparo. Ya nos ocuparemos de los fundamentos de su sentencia; pero no dejaremos pasar inadvertido el hecho de que, dicho Juez, se permitió asentar en su fallo, que los quejosos carecían de moralidad.

El Juez de Distrito no debió aventurar esa apreciación que no estaba al debate. Debió limitarse a descubrir si se habían violado o no garantías constitucionales. La extralimitación en el fallo hasta la apreciación difamatoria de las condiciones morales de un procesado, descubre complicidad con las autoridades locales deseosas de una venganza innoble. Los Jueces de Distrito deben huir de las politiquillas más o menos cenagosas de provincia. Y lo que decimos de Distrito, conviene también a otras autoridades superiores que se coluden, por afinidad de sentimientos y degeneración moral, con las autoridades locales para prolongar indefinidamente la resolución de un asunto o para trastornar el criterio de los demás con el andamiaje sofístico de una discusión reprobada.