Regeneración N° 24, 31 enero 1901

LOS LIBELOS COMO OBRAS DE TEXTO EN LAS ESCUELAS

La torpe administración del estado de Veracruz, nos había de dar tema para nuestras censuras, un tanto amargas, pero justificadas siempre.

Un pésimo escritor clerical, José Ascensión Reyes, bastante conocido con el seudónimo de Anabasis, por haber garrapateado en cuanta hoja conservadora ha obtenido hospitalidad, tuvo la humorada de ensuciar la historia patria, cuando no encontró cabida en los papeles clericales.

Pero lo que irrita, no es que ese individuo haya ensuciado la historia, sino que su obra sirva de texto en las escuelas oficiales de Orizaba, corrompiendo a la niñez con enseñanzas que son una burla y un ultraje a nuestras instituciones.

Si las instituciones democráticas y liberales han muerto para nosotros, siquiera que se respete su cadáver y no se le profane con producciones que harían sentir terror a un sepulturero; que se respete su cadáver y no se le ensucie con la pestilente bacanal de la clerigalla, pues es malo que el vino de los festines monásticos ensucie el gorro frigio de la democracia.

El libelo está plagado de doctrina conservadora, tal como la entienden el autor y sus adeptos. Al tratar del fusilamiento del traidor Iturbide, para quien la nación no ha tenido aún las frases suficientemente duras para calificarlo, se deshace en lloriqueos de mujer, diciendo que México es la única nación del mundo que ha fusilado a su libertador y que ese parricidio atrajo la cólera del cielo sobre México.

Llamar padre a un traidor, solamente puede caber en el cerebro de Anabasis. En horabuena que sea padre de él, pero no de los mexicanos, que si cien cabezas hubiera tenido el tal libertador, cien veces se le hubieran cortado.

En la página 186, el libelo llama absurda a la Constitución de 1857, diciendo que nuestra carta fundamental es la injuria a la religión católica, y más atrás se lee, que es una amalgama de utopías y de ataques a la Iglesia.

Después calumnia a Juárez, diciendo que empleó tropas americanas para vencer al traidor Miramón y que nada le importaba que se ultrajara la soberanía nacional, porque su único pensamiento era conservarse en el poder a toda costa.

Tan repugnante ataque a nuestro Benemérito merece un duro castigo, pero no se impone por ser conservador el actual gobierno.

El texto-libelo calumnia al Partido Liberal cuando dice, que la intervención de los Estados Unidos en la Guerra de tres años dio el triunfo al Partido Liberal.

Sentimos sobremanera que las dimensiones de «REGENERACIÓN» no sean suficientes para exhibir crudamente toda la vergüenza que encierra ese libelo, pero sí, no dejaremos de reprochar duramente al complaciente gobierno de Veracruz, que permite que en las escuelas oficiales se injurie a nuestros héroes, y extravíe la moral de la niñez con declamaciones nacidas del veneno conservador.

En ese infame libro, el gobierno de Juárez es una deshonra para la nación.

Seriamente llamo la atención del Gobernador Dehesa acerca de tal libelo, que no esta en consonancia con el progreso de que tanto alarde se hace; ese Gobernador, si respeta las instituciones, debe procurar que se retire la obra de las escuelas oficiales, y nosotros así lo exigimos, porque nos avergonzamos de que haya gobernantes tan poco escrupulosos que permitan ensuciar nuestras legítimas glorias, sólo por satisfacer la execrable y funesta política de conciliación.