Regeneración N° 24, 31 enero 1901

INJUSTICIAS

Acaba de pronunciar el Sr. Juez 2º Correccional, una sentencia absolutoria a favor del gendarme Ignacio Espinosa, quien, sin culpabilidad alguna, permaneció en la cárcel de Belén más de dos meses.

Este es un caso que revela palmariamente la desigualdad de la Justicia. Se hallaba dicho gendarme de servicio en la esquina de la 1ª de Mina y 2ª de Zaragoza, cuando tuvo que intervenir en el escándalo originado por un español soez. El español injurió al gendarme y lo golpeó. El gendarme se armó de prudencia, y en vez de hacer uso del garrote, replicó la agresión con la fuerza de sus puños. El gachupín, envalentonado, fue más brutal en su agresión y seguramente que la victoria hubiera estado de su parte, si el gendarme, después de haber caído de bruces en tierra, no hubiese hecho uso del garrote, como último recurso supremo. El resultado fue que el español presentara algunos golpes.

De la Comisaría, se enviaron a Belén al gendarme y al español, consignados al Juzgado 2º Correccional. Y se cometió la primera injusticia: el español, el agresor, el irrespetuoso para con la autoridad, el escandaloso, fue puesto en libertad desde luego; y el gendarme, cuidadoso en el cumplimiento de su deber, casi heroico, porque, a pesar de la ventajosa fuerza física de su adversario ejercitada en el continuo trafagueo de la bodega, no hizo uso del bastón sino hasta última hora, cuando peligraba el carácter augusto de la autoridad, permaneció en la cárcel más de dos meses, para que al fin se declarase su inculpabilidad.

Para subrayar más estas tremendas injusticias de los Juzgados Correccionales, diremos que el Agente del Ministerio Público tuvo en su poder el proceso, durante veinte días, en vez de los tres días que marca la ley. Por causa del Agente del Ministerio Público, a quien inútilmente rogaba la familia del procesado que devolviera la causa, Ignacio Espinosa permaneció 17 días más, encarcelado injustamente.

Como la injusticia cometida es irreparable, creemos que el Sr. Procurador de Justicia del Distrito debería vigilar más la labor de sus agentes, pues con suma frecuencia sucede, que no cumplen alguno de ellos escrupulosamente con sus deberes.