Regeneración N° 24, 31 enero 1901

ERRORES POPULARES

Así titula un papel semioficial a algo que quiere ser editorial.

Como de costumbre, acusa al bajo pueblo de ignorante y hasta de idiota, pero se calla decir el remedio que hay que aplicar para que ese idiotismo y esa ignorancia dejen de reinar en las bajas capas del pueblo.

Tampoco dice que no obstante los largos años que llevamos de ser gobernados por la administración del General Díaz que se ha empeñado en llamarla del progreso y de la paz, nuestro pueblo no se ha sentido beneficiado por ese progreso, ni ha experimentado los efectos de esa paz.

Veintitantos años hemos tenido la paz y sin embargo, el bajo pueblo continúa tan ignorante y rudo, como en los lamentables años de la época colonial.

Los errores populares, a que alude el papel de referencia, provienen de la falta de instrucción, que se ha descuidado, para invertir los fondos que debían destinarse al importante ramo de la educación popular, en desabridos monumentos y en edificios tan aparatosos como ridículos.

Así es que no hay que reprocharle al pueblo su ignorancia, sino a la administración, que gusta más de la pompa y lujos exteriores, que de educar convenientemente al pueblo, a fin de tener cuidados útiles a la patria.