Regeneración N° 24, enero 1901

LAS ARBITRARIEDADES DEL GRAL. DÍAZ

A la sombra de la paz continúan cometiéndose atentados en el Estado de Puebla, ese Estado tan torpemente gobernador por el Gral. Mucio Martínez, sosteniendo por el Gral. Díaz contra la voluntad del pueblo poblano.

El Sr. D. Ruperto Agüeros, caballero apreciado y querido en Teziutlán, está siendo víctima de incalificables atropellos.

Una acción civil que pudiera haberse entablado contra dicho señor, la han convertido sus enemigos en acción criminal, sólo para satisfacer ruines venganzas que en cualquier otro terreno hubieran fracasado, al tratar de ejercitarlas.

En tan sucio asunto están comprometidos el Juez de 1ª Instancia José Rivera y el Administrador del Timbre Carlos Chávarri.

Por falta de espacio no tratamos en este número de tan repugnante negocio, prometiendo hacerlo en el próximo.

El Sr. Agüeros ha redactado una carta abierta al Gral. Díaz dándole cuenta de lo ocurrido.

Creemos que ha tomado mal camino el Sr. Agüeros. El Presidente, con su política contemplativa nada hará en este asunto. El siempre ofrece y da esperanzas, ofrecimientos y esperanzas que nunca se cumplen. Su frase: «Hay que tener fe en la justicia» no es más que una salida de tono para hacerse popular; pero con ella y nada, es lo mismo.

Lo que deben hacer los ciudadanos que se consideren atacados injusta y audazmente, es exigir responsabilidades a la autoridad transgresora; pero para exigirlas hay que hacerlo con virilidad y energía, por más que se sufran persecuciones inicuas y un sinnúmero de vejaciones. En suma, hay que tener valor civil.

De cualquier otro modo, se sale burlado sangrienta y groseramente.

Por otra parte, suponiendo que no se aplique castigo alguno a la autoridad arbitraria, es bastante castigo el que el público, que tiene un buen sentido que pocos conocemos, se forme de ella el concepto que merece.

Repetimos: hay que tener valor civil.