Regeneración N° 24, 31 enero 1901

NO CUMPLE CON SU DEBER

El Juez de Letras de Ario de Rosales, Mich., Lic. Enrique Estrada, también es desafecto al cumplimiento de su deber, mostrándose indolente para administrar justicia. Se nos ha comunicado un hecho que justifica nuestras palabras.

D. Luis Talavera, ex-apoderado de varios parcioneros de una extinguida comunidad de indígenas de Ario, se ha negado a entregar varios documentos a sus ex-clientes, y el valor de unos terrenos que vendió, pretendiendo aplicarse el numerario en pago de honorarios devengados. Los parcioneros referidos ocurrieron al Juez de Letras, Lic. Estrada, acusando criminalmente a su ex-apoderado, toda vez que, en caso de que se le adeudase alguna cantidad por honorarios, éstos no representan una cantidad líquida y por lo mismo, no tiene derecho el Sr. Talavera para saldarse su cuenta lisa y llanamente.

Dicho señor está procesado también por el delito de lesiones inferidas a Guillermo García. Ambos delitos, están comprobados en autos, según se nos informa, y sin embargo, Talavera goza de libertad y se permite amenazar a sus ex-clientes, fundado, quizá, en la protección del Juez de Letras y en la impunidad que con esa protección goza.

Muy reprobable es la conducta del Juez referido. Su misión es perseguir delitos y castigar delincuentes, en nombre de una sociedad que ha depositado en él su confianza. Si no lo efectúa, si no cumple con su deber, si se muestra complaciente en consideración a la calidad de la persona que delinque, burla esa confianza, ultraja a la sociedad, atropella la ley y  fomenta gérmenes delincuentes brotados al calor de una impunidad desastrosa.

Corremos traslado de lo anteriormente expuesto, al Sr. Gobernador de Michoacán, no dudando que alejará de su administración de justicia a ese elemento nocivo que burla la confianza de la sociedad.