Regeneración N° 24, 31 enero 1901

ACUSACIÓN VIRIL

Hablamos en el número anterior1, de los atropellos sufridos por los Sres. Antonio Díaz Soto y Gama  y José María Facha, valientes liberales de San Luis Potosí. Los actos arbitrarios del Juez Carrizales y del Agente Niño, son ya conocidos de nuestros lectores, por lo que no los reproduciremos. Nos concentramos a decir que dichos Sres. Díaz Soto y Facha han presentado ya ante el Supremo Tribunal de Justicia acusación enérgica y formal contra las autoridades arbitrarias. Los capítulos de acusación son los siguientes:

El art. 299 del código de Procedimientos penales de San Luis Potosí, legitimaba la intervención del Sr. Díaz Soto en la diligencia a que se había citado a su defensor el Sr. Facha. Contra la disposición terminante de este artículo, el Juez Carrizales y el Agente Niño se opusieron a que interviniera en la diligencia el defensor, y para  obligarlo a salir del local del Juzgado el Agente Niño fue en busca de una patrulla armada, la que se presentó en el lugar del suceso, intimando a los Sres. Díaz Soto y Facha a instigaciones de Carrizales y Niño. La presión hizo salir del Juzgado a aquellos señores.

El Juez Carrizales es, pues, responsable del delito de abuso de autoridad penado por los arts. 1002 y 1003 del código penal, y el Agente Niño es coautor de ese delito, conforme a las frases II y V del art. 49 del mismo código.

El Juez Carrizales y el agente Niño, afectaron creer que los Sres. Díaz Soto y Facha iban armados con pistolas. Parece ser esto una obsesión en el Juez Carrizales, quizá porque su conciencia no ha de estar muy tranquila. Esa objeción generó una vejación que sufrieron los acusadores, pues en presencia de la fuerza pública para amedrentarlos, se les registró escrupulosamente, con la escrupulosidad del negrero y la saña del recluta que registra soldaderas.

Esta inmotivada y bochornosa molestia personal, debe ser castigada enérgicamente para ejemplo de los funcionarios que se despojan de su augusta misión, para ejercitar los actos innobles de los cabos de presos.

Esperamos que el tribunal potosino se muestre implacable con los acusados, pues así lo exige el decoro de la judicatura nacional.

1  Véase supra,art. núm. 291.